El programa oficial de patrimonio y restauración de Bugatti, La Maison Pur Sang, ha completado la restauración de un ejemplar único: el vehículo de pre-serie que precedió al Veyron Super Sport con el que la marca alsaciana estableció en 2010 un nuevo récord mundial de velocidad para coches de producción, con 431,072 km/h.
El coche restaurado no es un ejemplar de serie convencional. Se trata del prototipo de pre-serie que Bugatti utilizó para presentar el Veyron Super Sport World Record Edition al mundo. Una unidad que estuvo participando en eventos de comunicación, demostraciones a clientes, sesiones con medios y reportajes fotográficos en distintos países. Pero no solo fue un escaparate del reto que planteaba la firma francesa. Esta unidad del hiperdeportivo cumplió también una función técnica en el proceso de desarrollo y refinamiento del modelo de producción. El coche se utilizó como laboratorio y prototipo para implementar y poner a punto sistemas y tecnologías que definirían la versión final.

De hecho, lejos de ser únicamente un ‘modelo de pasarela’, su trabajo en las carreteras y circuitos ha sido arduo. Desde el verano de 2010, el coche ha acumulado más de 70.800 kilómetros recorridos antes de entrar en las instalaciones de Molsheim para el proceso de restauración.
Seis meses de trabajo en Molsheim
Este proceso de restauración se ha extendido durante seis meses y todo el trabajo ha estado a cargo de los especialistas de La Maison Pur Sang en la sede de Bugatti. Un trabajo de restauración total, que no ha dejado ninguna parte sin revisar o retocar; el trabajo ha abarcado tanto el interior como el exterior del vehículo para dejar este Bugatti Veyron Super Sport en perfecto estado, como recién salido de la línea de montaje.

En el habitáculo, todas la superficies de cuero en los asientos o guarnecidios han sido revisadas y rejuvenecidas, los asientos devueltos a su forma y confort originales, y el volante también se ha reacondicionado y puesto a punto en su totalidad. En el exterior, la carrocería de fibra de carbono visto -uno de los elementos distintivos del acabado World Record Edition- recibió una nueva capa de barniz transparente, mientras que la pintura naranja Bugatti fue renovada para restaurar el contraste visual característico de esta versión.
Durante el proceso también se aprovechó para que determinados componentes de pre-serie fueran actualizados a especificación de producción, incluyendo algunos sistemas electrónicos y de refrigeración. Sin embargo, lo más importante del coche, el motor W16 y la compleja caja de cambios, se revisaron pero se mantuvieron en su configuración original.

Certificación y nueva vida en una colección privada
Una vez concluida la restauración, el vehículo pasa a formar parte de la colección de un propietario de Bugatti. Junto con el coche, el nuevo dueño recibe un libro de certificación elaborado por la marca en el que se documenta la historia de este ejemplar tan especial, el proceso de restauración al que ha sido sometido y que se ha llevado a cabo en Molsheim y el papel que jugó en la historia reciente de la compañía.
Un trabajo casi de artesanía del que se ha encargado La Maison Pur Sang, que es el programa oficial de Bugatti dedicado a la certificación, restauración y conservación de sus vehículos históricos. El servicio reúne a ingenieros, técnicos y artesanos de la legendaria marca francesa creada por Ettore Bugatti con el objetivo de devolver los coches a los estándares de calidad y funcionamiento con los que salieron originalmente del taller de Molsheim, independientemente del kilometraje que hayan acumulado a lo largo de su trayectoria.
Imágenes Bugatti Veyron Super Sport World Record Edition pre-serie
Fotos: Bugatti













