Bentley Continental GT Speed. Por encima del bien y del mal
Al volante

Bentley Continental GT Speed. Por encima del bien y del mal

El nuevo Bentley GT Speed mantiene escondido bajo su capó un descomunal motor de 12 cilindros en W, pero esta joya pasa ahora de 635 a 642 caballos, con un par que aumenta hasta los 85,7 mkg entre 2.000 y 5.000 rpm. Un deportivo que se mantiene por encima del bien y del mal.

Andrés Mas

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16 de Octubre 2017 20:28

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En el mercado hay una larga lista de codiciados y emocionantes coupés deportivos de altas prestaciones... y luego está el Bentley Continental GT Speed, un auténtico 'gentleman' de la carretera con algunas características que dejan en evidencia a más de un rival. Motor de 12 cilindros en W 'ahora con 642 caballos', una velocidad máxima de 331 km/h, una curva de par estratosférica, cuatro plazas... y todo ello envuelto en una carrocería y un interior tan exclusivos que magnetizan a todo aquel que los contempla. El Continental GT Speed es un deportivo para los que ya están de vuelta de todo y hace tiempo que llegaron a la cima. El comprador de un GT Speed W12 ya ha tenido otros Bentley, sabe que la marca británica pertenece al Grupo Volkswagen y que toda su tecnología es alemana -la que puede encontrar, por ejemplo, en un Audi-; y definitivamente se decide por el Speed porque ha llegado a ese momento de su vida en el que necesita tenerlo todo. Y vaya si lo va a tener, aunque deba desembolsar 270.000 euros, más una factura extra de hasta 70.000 euros en opciones -lo que vale, sin ir más lejos, un Audi A6 Allroad 3.0 TDI Quattro S tronic de 272 caballos- con elementos tan exclusivos y caros como la pintura satinada especial, que cuesta 30.900 euros -sí, ya sé que esa cantidad da para pintar entero el Palacio de Buckingham, pero no es un error-, o unos frenos carbocerámicos cuyo coste asciende a 14.000 euros, entre otras lindezas de la lista de opciones. Unos caprichos que lógicamente no se puede permitir cualquiera. Pero los que pueden, lo hacen; y, además, justo en ese momento ya están pensando en subir otro escalón. Para ellos, un apunte de interés: en aproximadamente un año Bentley procederá a renovar profundamente el Continental, su modelo más vendido. Un coupé deportivo que estrenará la plataforma MSB-F desarrollada por Porsche para los modelos más deportivos del Grupo Volkswagen, con motores longitudinales y tracción trasera o total, como el nuevo Panamera. Además, el Continental que llegue a comienzos de 2018 contará ya con el nuevo motor W12 6.0 TSI desarrollado por el consorcio y que recientemente ha estrenado el Bentley Bentayga, dotado de desactivación automática de cilindros, inyección combinada directa/indirecta, sistema Stop/Start... Pero hasta ese momento, y aunque la firma británica acaba de presentar el Continental Supersports -con 80 caballos más y un incremento de 22,1 mkg en su valor de par máximo-, esta versión Speed probada mantiene la emoción y la intensidad con un aumento de potencia y par respecto al anterior en el fabuloso W12 de siempre, una planta motriz en cuyo proceso de montaje se emplean doce horas y media. El coche también recibe en su imponente aspecto exterior algunos cambios con los que se pretende alcanzar sin pegas la fecha para la sustitución.

Tracción total y un cambio de ocho marchas

Y mucho se van a tener que esmerar los ingenieros si quieren mejorar esta joya. Aunque sí se agradecería una masa inferior -pesa 2.320 kilos-, un aspecto que debe mejorar con la nueva plataforma para dejarse por el camino no menos de 200 kilogramos y situarse, en este sentido, a la altura de modelos como el Mercedes AMG S 65 Coupé o el BMW M6 Coupé Competition Pack, rivales directos del Speed e impactantes también. Y eso que muchas piezas del británico son de aluminio, como los guardabarros delanteros; o de fibra, como la tapa del maletero. Aunque en defensa de nuestro protagonista hay que decir que ellos no tienen tracción total como el Bentley, ni un cambio automático de ocho marchas. Con todo, en zonas reviradas de carreteras de segundo orden las inercias de esta mole imponen respeto y obligan a levantar el pie si al propietario del Speed, cosa rara, le da por ir 'de rallyes'. Sin embargo, hasta llegar a ese límite natural de la física resulta asombrosa la facilidad de este Continental para trazar, negociar y salir airoso de cada curva, espoleado por el inmenso par y la fuerza que mueve el conjunto cuando se pisa el acelerador. La suspensión neumática regulable -con el tacto algo artificial habitual de esta tecnología- y la tracción total, ahora con un reparto 40:60 en condiciones normales pero con posibilidad de un reparto variable entre 15:85 y 65:35, son los artífices de que tanto en suelo deslizante como en aceleración en seco, o en ese tipo de conducción, el GT Speed dé la talla. No obstante, estos escenarios delicados, ratoneros y poco propicios para sacarle el máximo jugo al poderoso coupé no van a ser los habituales para un tipo de cliente que lo que desea es sentir la aceleración de un enérgico motor. Y justo esa pieza de ingeniería puede que sea la más importante de este modelo.

De hecho, el propulsor W12 es el niño mimado de Volkswagen, y casi en el que se han dejado más horas los ingenieros. Se trata del 12 cilindros más compacto del mundo, y a pesar de su complejidad se ha conseguido minimizar las inercias de su cigüeñal y hacer desaparecer casi las vibraciones, con una entrega de par más progresiva pero a la vez más contundente. Y una vez conocidos los pormenores del sustituto, o incluso los datos de la nueva versión Supersports ?que incluye, entre otras cosas, nuevos turbos, intercoolers y software?, parece ser que todavía había mucho margen de mejora.

De 0 a 100 km/h en 4,1 segundos

Empleando una pista de pruebas, el Bentley Continental GT Speed tarda, desde parado, 76 segundos en alcanzar su velocidad máxima de 331 km/h. Y a esa velocidad, por el radiador del Speed pasan 216 litros de líquido refrigerante por minuto, además de 4.700 litros de aire por su sistema de admisión. A 331 km/h, el GT Speed recorre 92 metros por segundo, y las sensaciones que experimenta el conductor equivalen, multiplicándolas por 100, a lo que se siente en el despegue de un avión comercial cuando las ruedas pierden el contacto con el suelo. Pero no hace falta alcanzar la velocidad máxima en el Speed -'velocidad' en inglés- para sentir en el estómago ese cosquilleo que llega ante una descarga de adrenalina. Hay que decir que casi más que la velocidad máxima -una temeridad para la salud y para los puntos del carné- lo que impresiona de este deportivo de lujo es la forma de entregar la potencia, progresiva pero de una contundencia indecente. Y es que sus 85,7 mkg de par máximo -103,8 en el Supersports- están presentes en su totalidad entre 2.000 y 5.000 rpm, lo que equivale a un empuje constante que no se deja ni un solo caballo en el camino por pérdida de tracción y que catapulta al GT Speed a una brutal aceleración de 4,1 segundos para alcanzar 100 km/h desde parado.

En cualquier caso, ya sea por velocidad o aceleración, el mayor cuidado que hay que tener en este exquisito coupé es el de la percepción de la velocidad a la que se circula, pues la burbuja interior rodeada de lujo y una insonorización espectacular, unido a un aplomo soberbio, filtran tanto las sensaciones y la velocidad real que se puede llegar excesivamente deprisa a una curva, a un camión o a un cruce.

La caja de cambios automática de ocho marchas, firmada como la dirección Servotronic por ZF, permite reducciones con memoria a través de las levas; por ejemplo, de 8ª a 3ª, un aspecto que ayuda a concentrarse más en la frenada y el trazado de la curva. No es un cambio de doble embrague, pero enamora por suavidad y rapidez. Lástima que las levas sean tan grandes y estén en una posición tan alta respecto al volante. Terminas acostumbrándote, pero obliga a llevar las manos posicionadas muy arriba.

Al margen de las novedades técnicas, la nueva gama Continental estrena paragolpes, un portón más aerodinámico y escapes con un nuevo diseño. Y aunque el interior está cuidado con mimo y rezuma calidad de la de verdad, su diseño necesita ya un cambio que, manteniendo si se quiere los rasgos clásicos, adapte el salpicadero a los nuevos tiempos. Por ejemplo, con pantallas configurables o algo más de información técnica. Volante, asientos y pomo de la palanca, al margen del clásico reloj Breitling, podrían pasar el corte sin pegas, pero el resto necesita ya otro aire que mezcle lo deportivo, lo suntuoso y lo moderno en un solo diseño.

Dirk van Braeckel, su diseñador, lo tiene ya decidido. En un año lo veremos.

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