Los badenes se han convertido en inevitables compañeros de viaje. Están por todas partes, estratégicamente colocados para que reduzcamos la velocidad y así proteger a los usuarios de la vía. En teoría, cumplen su función de forma impecable. Pero en la práctica, más de un conductor ha sentido su coche crujir o dar un golpe seco al pasarlos. Y eso no es precisamente buena señal.
Y es que, aunque parezcan inofensivos, los badenes pueden acortar la vida útil de la suspensión, dañar los amortiguadores e incluso afectar al motor y la carrocería si se superan de forma incorrecta. Pero no todo está perdido: quienes más saben de ello te dan la receta infalible para atravesarlos sin que tu coche acabe pidiendo auxilio en el taller.
5La técnica perfecta, paso a paso
Si quieres evitar daños en tu vehículo, aplica los siguientes cinco pasos que te damos a continuación. Además de agradecerlo tu bolsillo, mejorarás el confort y la seguridad de todos los pasajeros.
- Observa con antelación: detecta el badén lo antes posible y evalúa su altura y forma.
- Reduce progresivamente: levanta el pie del acelerador y, si es necesario, frena suavemente.
- Mantén una velocidad constante: lo ideal es pasar entre 10 y 20 km/h, según el tipo de badén y tu coche.
- Recto y sin giros bruscos: ten alineada la dirección para que la suspensión trabaje de manera uniforme.
- Recupera velocidad poco a poco: evita acelerones que puedan desestabilizar el coche.








