Los badenes se han convertido en inevitables compañeros de viaje. Están por todas partes, estratégicamente colocados para que reduzcamos la velocidad y así proteger a los usuarios de la vía. En teoría, cumplen su función de forma impecable. Pero en la práctica, más de un conductor ha sentido su coche crujir o dar un golpe seco al pasarlos. Y eso no es precisamente buena señal.
Y es que, aunque parezcan inofensivos, los badenes pueden acortar la vida útil de la suspensión, dañar los amortiguadores e incluso afectar al motor y la carrocería si se superan de forma incorrecta. Pero no todo está perdido: quienes más saben de ello te dan la receta infalible para atravesarlos sin que tu coche acabe pidiendo auxilio en el taller.
4Errores comunes al pasar por un badén
Un fallo muy habitual es frenar justo encima del badén. Ello provoca que la parte delantera del coche se hunda más de lo normal, cargando todo el peso sobre la suspensión delantera y multiplicando la fuerza del impacto. ¿El resultado? Amortiguadores que pierden eficacia y ruidos metálicos que anuncian que algo no va bien.
Otro error es lo contrario: no frenar lo suficiente. Bien por despiste o por no querer perder tiempo, atravesar un badén a velocidad excesiva no solo es incómodo para los ocupantes, sino que incrementa de manera exponencial el riesgo de daño mecánico. Algo de lo que muchos conductores no se dan cuenta hasta que el coche muestra síntomas como rebotes excesivos o extrañas vibraciones.








