Los badenes se han convertido en inevitables compañeros de viaje. Están por todas partes, estratégicamente colocados para que reduzcamos la velocidad y así proteger a los usuarios de la vía. En teoría, cumplen su función de forma impecable. Pero en la práctica, más de un conductor ha sentido su coche crujir o dar un golpe seco al pasarlos. Y eso no es precisamente buena señal.
Y es que, aunque parezcan inofensivos, los badenes pueden acortar la vida útil de la suspensión, dañar los amortiguadores e incluso afectar al motor y la carrocería si se superan de forma incorrecta. Pero no todo está perdido: quienes más saben de ello te dan la receta infalible para atravesarlos sin que tu coche acabe pidiendo auxilio en el taller.
3¿Cómo afectan a otras partes del coche?
Pasar por los badenes a demasiada velocidad también puede afectar a la dirección, provocando desajustes en la alineación de las ruedas. Ello no solo desgastará los neumáticos de forma irregular, sino que también comprometerá la seguridad en carretera. Además, los impactos fuertes pueden transmitir vibraciones al chasis, generando pequeñas holguras en elementos estructurales o en fijaciones de piezas.
Otro punto delicado es el motor. Aunque parezca que está bien aislado, las vibraciones y sacudidas repentinas pueden alterar el ajuste de mangueras, conexiones eléctricas o soportes. Es un desgaste silencioso que no se nota el primer día, pero que termina apareciendo con averías difíciles de rastrear.








