Ami One Concept: el minicoche eléctrico de Citroën
SE PUEDE CONDUCIR SIN CARNÉ

Ami One Concept: el minicoche eléctrico de Citroën

Citroën presentará en Ginebra el Ami One Concept, adelanto de lo que podría ser, de aprobarse el proyecto, un económico minicoche biplaza de mecánica eléctrica que se conduciría sin necesidad de carné y podría servir de base a un programa de carsharing y leasing. Nosotros acabamos de verlo en París.

Pedro Martín

Pedro Martín

19 de Febrero 2019 07:00

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No lo hemos conducido, porque se trata de un primer prototipo inanimado, fabricado artesanalmente para su exhibición en el Salón de Ginebra, pero sí nos hemos sentado en él y ya conocemos todos los secretos del que podría ser, en un futuro no tan lejano, el vehículo urbano más revolucionario de Citroën. Una especie de 2CV, pero adaptado a las nuevas necesidades de la sociedad y a unas grandes urbes donde aumentan las restricciones al tráfico rodado tradicional. El Ami One ('One' porque es el modelo más pequeño de la casa francesa y 'Ami' porque significa ''amigo' y porque fue la denominación de una popular saga de coches de Citroën) mide sólo 2,50 metros de largo (20 centímetros menos que un Smart Fortwo pero 16 más que un Renault Twizy) por 1,50 de ancho y 1,50 de alto, tiene un interior de dos plazas y pesa sólo 425 kilos, de los que una proporción no especificada corresponden a su batería de 6 kWh, alojada bajo el suelo y que permitiría recorrer hasta 100 kilómetros. Un centenar de kilómetros en ciudad, pues el Ami One Concept es un vehículo exclusivamente urbano, con velocidad máxima limitada a 45 km/h y que al ser considerado cuadriciclo puede ser manejado sin necesidad del permiso de circulación convencional, y con edades a partir de 15 años; e incluso desde los 14 años en el caso de Francia.

Esa consideración de cuadriciclo es, precisamente, la que también limita su aforo a dos personas, aunque eso no es sinónimo de falta de espacio, pues el Citroën Ami One Concept es tremendamente amplio. Porque las ruedas, dotadas de grandes llantas de 18 pulgadas, se han llevado a las esquinas del vehículo para lograr un habitáculo muy amplio. Además, las butacas no se han alineado totalmente, y como la del acompañante va ligeramente retrasada respecto a la del conductor, se consiguen dos cosas positivas con esa disposición asimétrica: que los hombros de los dos ocupantes no coincidan para que tengan mayor sensación de anchura y que frente al copiloto exista un amplio espacio donde podremos llevar desde el equipaje hasta nuestra mascota. Y tras las butacas también existe un amplio maletero, de formas regulares.

Máxima economía de fabricación

Los diseñadores recibieron el encargo de crear la carrocería más económica posible, y por eso se recurre a soluciones inteligentes que ahorran costes de construcción. Por ejemplo, la puerta de cada lado es idéntica, de manera que sólo hay que fabricar un tipo, válido para poner en la parte izquierda (abre por su parte delantera) o en la parte derecha (abre de forma convencional, es decir, abatiendo desde atrás). Además, los cristales de ambas puertas tienen elevalunas, pero con solo dos posiciones: abiertas o cerradas. Es decir, cristal arriba del todo o completamente bajado; pues por ahí también se ahorra. Otro detalle inteligente es que frontal y zaga comparten el mismo paragolpes, pues tanto el panel delantero como el trasero son idénticos. Y ocurre lo mismo con los remates inferiores de frontal y zaga, y con el de ambos laterales. Además, los retrovisores derecho e izquierdo son iguales, y también son similares las cuatro ópticas, de tecnología DRL y que parecen diferentes por su diferente colocación y por las funciones específicas que tienen las delanteras y las traseras. En cambio, el parabrisas delantero y la luneta posterior no son iguales, y aunque los diseñadores explican que llegaron a barajar la posibilidad, técnicamente posible, de compartir también ese elemento en frontal y zaga, al final se optó por hacerlos distintos para que, visto de perfil, se identificara fácilmente su sentido de marcha.

El habitáculo se corona con una capota de lona de accionamiento manual, que además de contribuir a aligerar el conjunto permite cerrar o abrir el techo muy rápidamente y de un solo movimiento.

Frente al conductor encontramos el protagonista del cuadro de mandos, que es el llamado Drive-Pod, que agrupa todos los controles y funciones de conducción. En realidad, se compone de dos partes. La más próxima al conductor, justo por encima del pequeño volante, es una pantalla rectangular de 5 pulgadas que muestra informaciones como la velocidad o los distintos indicadores de funcionamiento del vehículo; mientras que algo más arriba se dispone una pantalla transparente cuya misión, a modo de Head-up Display, es reflejar a su vez la pantalla del smartphone del conductor, que deberá ir alojado en un pequeño espacio a la medida donde, a la vez que se carga, va conectado con el vehículo para mostrar, por ejemplo, la ruta a seguir.

Y es que todo en el Ami One Concept busca la funcionalidad y la sencillez de uso. De hecho, el usuario accede al coche con el smartphone, pues las puertas se desbloquean o se bloquean a través del código QR existente sobre una placa de aluminio existente a cada lado. Una vez dentro, el conductor coloca su teléfono inteligente en el hueco situado sobre la instrumentación, y a partir de ese momento ya podemos interactuar con el vehículo a través de diferentes apps de conducción, conectividad o navegación, ayudados por un par de mandos ubicados en el volante o el control por voz.

Se puede controlar a distancia

Y esa experiencia digital continúa incluso a distancia, pues el Ami One Concept puede ser controlado remotamente. Así, el conductor puede conocer en todo instante cuál es el nivel de carga de la batería o dónde ha dejado estacionado el vehículo; pero también puede autorizar el acceso y la conducción del coche a personas que se lo soliciten, funcionalidad que abre el camino a futuros usos del Citroën Ami One dentro de flotas de coches de alquiler o como parte de programas de carsharing. Y ahí la marca francesa, que parece tener muy madurado un proyecto de movilidad eléctrica para las grandes ciudades aunque insista en que estamos hablando de un simple modelo conceptual, ya propone ideas sobre tiempos de uso basadas en el número 5. Porque ese hipotético carsharing se podría gestionar para periodos entre cinco minutos y cinco horas a través de la marca Free2Move. O, si necesitamos más tiempo, periodos de alquiler de hasta cinco días reservados online por medio de la plataforma Rent&Smile de Citroën. Pero también podríamos ser propietarios del Ami One por periodos de hasta cinco meses, en los que tendríamos libre acceso a nuestro vehículo, y se ha pensado incluso en fórmulas de uso mucho más extensas: hasta cinco años, un leasing de larga duración con una cuota mensual que incluiría batería, mantenimiento y estacionamiento gratuito.

En cuanto a la parte estrictamente mecánica, la batería de iones de litio de 6 kWh se recarga mediante un cable, ya sea en estaciones de carga rápida o mediante un wallbox, operación que lleva un máximo de dos horas. Y con otro cable distinto podríamos realizar la carga también en un enchufe doméstico. Pero Citroën no ha recurrido a la carga por inducción porque eso habría encarecido el vehículo y, sobre todo, habría incrementado el peso del conjunto, cuestión clave porque el pliego de condiciones impuesto por la marca indicaba un máximo de 450 kilos.

El Citroën Ami One Concept cumple la norma europea sobre sonoridad de los vehículos eléctricos, que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2019 y obliga a que estos modelos, de circulación silenciosa, emitan un ruido artificial a baja velocidad para que su presencia sea advertida por los peatones. Para ello, la firma gala ha colaborado con la agencia Start-Rec, creando un sonido de tipo robótico que concuerda con la personalidad de un automóvil concebido para revolucionar la movilidad en las grandes ciudades.

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