Renault Megane R.S. Único en su especie
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Renault Megane R.S. Único en su especie

El nuevo Mégane R.S. alcanza un equilibrio muy interesante entre comodidad y eficacia. Y aporta un concentrado de tecnología que lo hace un modelo único. Es, además, el más barato de su clase.

Andrés Mas

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7 de Abril 2019 21:00

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Que el segmento GTI reviva es una magnífica noticia para los entusiastas de los coches con alma y de la conducción pura y dura, que todavía somos mayoría. Como lo es que Renault siga evolucionando su compacto más deportivo, el Mégane R.S. Además, el nuevo R.S. se convierte en la opción más asequible del segmento, y con un precio de partida de 31.900 euros ofrece un paquete tecnológico imposible de encontrar entre sus rivales.

Y es que todos los R.S. cuentan de serie con chasis 4Control de cuatro ruedas directrices -único en el segmento-, cinco modos de conducción, un motor 1.8 Turbo de 280 CV con turbo de doble entrada -que comparte con el Alpine-, dos tipos de cajas de cambio -manual y automática de doble embrague, ambas de 6 marchas-, dos tipos de chasis -Cup y Sport- y alguna tecnología heredada de la competición, como los cuatro topes hidráulicos de compresión dentro de los amortiguadores. Los ingenieros de Renault han preferido esta última novedad en vez de ofrecer un sistema de suspensión pilotada y regulable, disponible en muchos de los rivales y que habría evitado tener que desarrollar dos chasis. La buena noticia es que de la manera elegida por la marca se puede llegar aún más lejos en cuanto puesta a punto individual. Así, el chasis Sport ofrece un magnífico equilibrio en casi todas las circunstancias. Y esos pocos que busquen el R.S. más radical siempre tienen el chasis Cup con la amortiguación un 10 por ciento más dura, el autoblocante Torsen -solo con caja manual y chasis Cup- y un sistema 4Control con un software específico.

Sistema MultiSense y cinco modos de conducción

En ambos casos, el Mégane R.S. ofrece el sistema MultiSense y cinco modos de conducción: Comfort, Normal, Sport, Race y Perso. En este último se pueden ajustar hasta nueve parámetros adicionales, entre los que se encuentra el modo ECO, un programa que nos ayudará a reducir el gasto... si es que alguien está por la labor. El consumo homologado se sitúa entre los más bajos, con 6,9 l/100 km, solo mejorado por el Seat León Cupra DSG: 6,8 l/100 km. Pero que nadie se haga ilusiones, pues bajar de los 8 ó 9 l/100 km no es nada fácil.

El Mégane R.S. acelera de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos, como el Trophy R anterior y en línea con los que, para Renault, son sus directos rivales: el Honda Civic Type R y el Seat León Cupra DSG, que lo hacen en 5,7. El francés alcanza en segunda una velocidad de 85 km/h, en tecera llega a 135 km/h y en cuarta la pantalla digital marca los 185 km/h, aunque en sexta el R.S. con cambio manual alcanza los 255 km/h, por los 250 del EDC. La aceleración es progresiva, sin una 'patada' brutal pero con un empuje consistente que se aprecia contundente a partir de 2.500 rpm. Y es que el par máximo de 39,8 mkg está disponible entre 2.400 y 4.800 rpm, y convierte al motor 1.8 en uno de los mejores de su clase. El cambio manual, que probamos en circuito con chasis Cup, es una delicia por precisión y rapidez; sin embargo, nosotros nos inclinamos más por el EDC, que aunque es automático permite una implicación total del conductor. El R.S. con el EDC sube hasta 6.900 rpm en aceleración y deja reducir incluso a 6.500 rpm, cifras nada conservadoras que permiten entrar en una curva con la marcha adecuada. Además, la tecnología Multi-change Down permite reducir varias marchas mientras se frena siempre que se deje la leva izquierda presionada, mucho más rápido que en un manual.

En cuanto a comportamiento, viene marcado por las cuatro ruedas directrices y los nuevos amortiguadores Kayaba con topes hidráulicos de compresión, tecnología de competición con algunas similitudes a los amortiguadores progresivos hidráulicos de Citroën, pero que en este caso solo trabajan en compresión. El R.S. es un coche para todos los días. Se muestra noble, perdona errores y se maneja con facilidad en todo momento. Frente a sus rivales, es menos exigente que un Peugeot 308 GTI o un Honda Civic Type-R, y menos radical que un Volkswagen Golf R o un Ford Focus RS. Está más en la línea del Seat León Cupra DSG.

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