Jeep Cherokee. Evolución integral
AL VOLANTE

Jeep Cherokee. Evolución integral

La actual generación del Cherokee, nacida en 2013, ha sido sometida a una renovación profunda que afecta a todos los capítulos. La gama gira en torno al diésel 2.2 de 195 CV, que ahora permite elegir entre tracción delantera o total, pero la oferta de motores crecerá en los próximos meses.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

23 de Diciembre 2018 15:00

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No es un modelo totalmente nuevo, pero tampoco lo que entendemos por 'restyling', pues la renovación de la quinta generación del Cherokee ha sido concienzuda, y afecta a los apartados más dispares. Su nuevo exterior es lo más evidente, pues cambia el paragolpes delantero, los faros antiniebla se rodean de molduras brillantes, estrena faros Full LED, el capó -ahora de aluminio- se separa de los pasos de rueda, las ópticas traseras introducen funciones LED, tiene un portón posterior más ligero -ahora en opción puede ser de apertura 'manos libres'- y con la maneta más alta para mayor comodidad, adopta la tapa de combustible sin tapón, hay cinco modelos nuevos de llantas de entre 17 y 19 pulgadas... Y podremos elegir entre diez colores de carrocería, de los que dos son nuevos: Verde Olive y Blanco Pearl.

En el interior, hasta el maletero crece 70 litros; y las novedades abundan: materiales más refinados, botón del freno de mano reubicado, levas de cambio en el volante como equipo de serie -para todas las versiones automáticas de tracción total- o consola central rediseñada para aumentar el espacio donde colocar objetos. Y en la instrumentación, dos tipos de pantallas configurables entre los relojes: la de 3,5 pulgadas en escala de grises o la de 7 pulgadas, ya a color, que puede mostrar indicaciones de navegación, datos de consumo o velocidad, información del sistema de audio y del Selec-Terrain, alertas de seguridad... Porque el nuevo Cherokee, ya sea de serie o en opción, amplía la relación de asistentes al ofrecer aviso de colisión frontal Plus con frenado de emergencia y detección de peatones, control de frenada avanzado, control de crucero adaptativo Plus, sistema LaneSense de aviso de salida de carril Plus, detector de ángulo muerto con alerta de tráfico trasero cruzado, cámara de visión trasera o limitador de velocidad activo.

Opciones mecánicas

La dotación exacta, por supuesto, depende del acabado elegido: Longitude -sólo se asocia a la tracción delantera, novedad en el Cherokee y que apareja una altura al suelo de sólo 15 centímetros-, Limited y Overland. Y para 2019 se espera la versión Trailhawk, vinculada al nuevo motor 2.0 Turbo de gasolina, de 270 CV. No será la única novedad bajo el capó, pues la gama, que inicialmente sólo ofrece el diésel 2.2 MultiJet II de 195 CV, tendrá pronto otra variante de esa misma mecánica, con 150 CV. Los que no vendrán, en cambio, son el V6 3.2 Pentastar de 272 CV o el 2.4 MultiAir de 177 CV, ambos de gasolina y reservados a Rusia, África y algún mercado más.

Nuestra toma de contacto en Italia tuvo como protagonista al diésel de 195 CV, que presume ya de esa notable potencia al tranquilo régimen de 3.500 vueltas. Entre eso y que el par máximo es de 45,9 mkg, el empuje no escasea, como atestiguan unas prestaciones bastante 'vivas': de 0 a 100 km/h en unos 9 segundos. Y como el comportamiento es bueno -suspensión cómoda y eficaz, frenos consistentes, dirección con poco más de dos vueltas y media de volante...-, podremos disfrutar en carreteras de montaña. Y no digamos fuera del asfalto, donde el Cherokee -una rueda permite elegir entre Auto, Nieve, Sport y Arena/Barro- se desenvuelve de cine, tanto si equipa el Jeep Active Drive I -rediseñado a fondo, ahora es más ligero y tiene una motricidad posterior más progresiva- como si monta el Jeep Active Drive II, ya con reductora y distancia al suelo aún mayor.

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