DS X e-Tense. Madrid, año 2035
AL VOLANTE

DS X e-Tense. Madrid, año 2035

Sin salir de Madrid, y sin máquina del tiempo, hemos viajado al futuro para ver cómo podría ser la movilidad dentro de dos décadas. Porque, para asombro de muchos, circulamos por las calles con el DS X E-Tense, un prototipo eléctrico extremo que avanza ideas sobre los próximos DS.

Pedro Martín

Pedro Martín

30 de Octubre 2019 21:00

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Cuando era un chaval tenía una cita semanal inamovible frente al televisor -de blanco y negro, por supuesto- para ver 'The Pink Panther Show', una serie de dibujos animados emitida originalmente entre 1969 y 1979 que, en cada entrega, solía ofrecer dos episodios de la 'Pantera Rosa' y uno de 'El Inspector'. Y entre los atractivos del programa estaba la introducción y el final, pues los títulos de crédito se mostraban sobre unas imágenes que entonces me entusiasmaban: el Panthermobile -descubriría que era rosa muchos años después- trasladaba a los dos protagonistas de esta serie de animación... y el que conducía era un chico casi de mi edad. Soñaba con ser aquel niño al que le permitían manejar semejante prototipo por la carretera, y encima utilizando un casco, como si fuese un piloto de carreras.

Han tenido que pasar más de cuatro décadas, pero el sueño finalmente se ha cumplido. No con el Panthermobile, que por cierto medía 7,01 metros de longitud y empleaba un tremendo V8 de 385 CV tomado de un Oldsmobile, sino con el DS X E-Tense, un 'show car' desvelado hace un año en el Salón de Pekín que funciona de verdad. Me recuerda a ese mito de la niñez porque el conductor va en una plaza descubierta mientras que los acompañantes ocupan un habitáculo cerrado -a un lado, y no como en el Panthermobile, donde los pasajeros 'de ficción' iban detrás-; pero también porque hace volver miradas a su paso como si de un platillo volante se tratara.

Da igual si el que me veía pasar andaba por la acera, aguardaba en un paso de peatones, estaba sentado en una parada de autobús, circulaba en moto o lo hacía en coche, furgoneta o camión... Su índice apuntaba hacia el DS con el mismo gesto de incredulidad que debía tener yo frente a aquel viejo televisor. Y es que los diseñadores han creado un prototipo extremo pensando en cánones estilísticos del año 2035, que es tanto como fantasear sin límites ni prejuicios. La firma premium de PSA tiene ya a la venta dos modelos enteramente concebidos como fabricante independiente, el DS 7 Crossback y el DS 3 Crossback, y a ellos les seguirán otros muchos hasta configurar una exclusiva gama que satisfaga gustos y necesidades bien diferentes. Pero el DS X E-Tense va más allá; o mucho más allá, realmente. Explora una época en la que el DS 'Tiburón', fuente de inspiración de la marca francesa, celebrará su 80 aniversario, y este 'concept car' avanza ideas sobre un vehículo que debería convertirse en nueva referencia estilística y tecnológica.

Eléctrico y autónomo

Es difícil saber por dónde irán los gustos de aquí a 16 años, y por eso será mejor entender el DS X E-Tense como 'semillero' para elementos de diseño que pronto podríamos ver en algún DS. Pero hay dos características en este futurista vehículo donde DS apuesta sobre seguro: uno es la electromovilidad, que cumple ya realmente porque la mecánica del prototipo conducido es cien por cien eléctrica y libre de emisiones, y otro es la conducción autónoma, que queda para el plano teórico pues el DS X E-Tense aún no maniobra solo y requiere un humano al volante. En el caso que nos ocupa, yo.

La puerta del conductor, de fibra de carbono, abre en forma de ala de élitro, y allá abajo nos espera un asiento más ancho que el de un monoplaza y con un ajuste longitudinal muy cómodo, pues un mando eléctrico en el frente de la banqueta simplifica el reglaje. Se agradecería un sistema de ventilación bajo el tapizado de cuero, porque estamos en Madrid, son las dos de la tarde y aún es julio. Aunque somos afortunados porque el test se haga en la capital española y no en París, pues a esa misma hora la capital gala arde a 42,6 grados, en lo que sería su increíble nuevo récord histórico de temperatura.

En las calles madrileñas estamos 'sólo' a 38 grados, y la emoción del momento evita pensar en cuestiones meteorológicas. Porque una vez acomodados en el puesto de conducción vienen unas rápidas instrucciones: volante, acelerador y freno, y tres botones a nuestra derecha -quedan a la altura del cuello- para accionar los modos D, N o R del cambio. Y ya está; pues no hay palancas de intermitentes, ni mandos de luces, ni claxon... y ni siquiera retrovisores. Podremos circular en medio del tráfico al ir siempre escoltados por dos vehículos, uno delante y otro detrás, siendo el primero el que definirá nuestros movimientos: "si pone intermitente hacia un lado y cambia lentamente hacia ese carril, es que tú debes hacer lo mismo lentamente también". El 'consejo' es claro, pero acostumbrados a circular de otra manera más 'científica' habrá que tener mucha fe en el prójimo durante nuestro recorrido por algunas de las calles con más tráfico de la urbe. Y más en la era del 'whatsapp', donde la mitad de los conductores mira más entre sus piernas que al frente. Después comprobaría que la propia espectacularidad del DS X E-Tense ayuda a crear un 'entorno seguro' a su alrededor. ¿Quién querría tener un problemilla con un automóvil único valorado en más de un millón y medio de euros?

Cierro la puerta y comienzo a circular. Sonido evidente de motor eléctrico -en realidad son dos, uno en cada rueda delantera, y suman 540 CV según DS- y aire en la cara. ¡El casco!

El chaval del Panthermobile usaba casco y yo ni siquiera llevo gafas. No he recorrido ni cien metros y ya estoy recibiendo todo tipo de materiales en los ojos: el aire caldeado por el asfalto, el polvo que levantan los coches del entorno, la flora y fauna microbiana... El DS X E-Tense tiene un pequeño derivabrisas, que seguramente desviará el aire a alta velocidad -no quiero ni imaginar lo que correrá la versión 'racing' de 1.360 CV-, pero que a 50 km/h no aparta nada frente a la cabeza del conductor, que sobresale por encima y se encuentra con todo.

Pero incluso eso pasará a un segundo plano, pues basta con parpadear mucho para ir quitando suciedad de los ojos. Ahora lo que importa es disfrutar de la experiencia y llevarla a buen puerto. Me habían advertido, por ejemplo, que el prototipo no tenía servofreno, y en efecto conviene pisar el pedal con cierta fuerza. El acelerador va más suave, y a poco que lo pisemos con ganas el coche gana velocidad con brío. ¿540 caballos de verdad? Imaginamos que no... pero a quién le importa.

Y descubro sobre la marcha que hay otro aspecto a vigilar, y es la posición de conducción, pues parece de monoplaza pero no vamos centrados, sino en el lado izquierdo, como en un coche convencional. De ahí que cada pocos segundos me diga a mí mismo: "ojo Pedro, hay mucho coche a la derecha". Y eso es especialmente relevante al aproximarnos a una acera por ese lado.

El test fue rápido y no hubo ocasión de probar el habitáculo cerrado, al que se accede levantando toda la cúpula acristalada. Está pensada para el acompañante, que disfrutaría del asiento tapizado en cuero y refrigerado, de una potente climatización y de un sistema de sonido Focal, aunque nada de eso opera realmente en el prototipo, que en verano y a pleno sol convierte ese espacio en una suerte de microondas. No obstante, estamos ante un laboratorio de ideas, y ya habrá tiempo de pulir esos 'detalles'. Porque el objetivo para el 2035 es ambicioso, y en ese 'cockpit' derecho el conductor podrá viajar durmiendo mientras el DS X E-Tense le lleva a su destino. Y cuando sea así, espero que la marca me llame también para probarlo.

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