DS E-Tense. El futuro ya es presente
Al volante

DS E-Tense. El futuro ya es presente

DS nos propone probar una pieza única en Madrid. Un concept que ha revolucionado a la joven y exclusiva marca, ya independiente de Citroën, y ha dejado con la boca abierta a más de un diseñador rival porque, usando el ingenio, combina elegancia con carácter y agresividad, con un interior diseñado con pasión pero también con sutileza y mimo.

Andrés Mas

Andrés Mas Twitter

16 de Octubre 2017 17:15

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No es habitual que una marca te deje probar en una gran ciudad un vehículo valorado en dos millones de euros, pero todas las veces que lo he hecho a lo largo de mi trayectoria profesional ha sido gracias a la valentía y un poco de inconsciencia de alguna marca francesa. Porque la misión entraña más riesgos que los que tendría, por ejemplo, dar vueltas con un DS 3. El E-Tense, protagonista de nuestra toma de contacto, llama tanto la atención por sus líneas y por su exclusividad que muchos conductores se despistan, otros se apresuran a sacar el móvil para hacer la foto o el video que luego compartirán por las redes sociales, y otros, bastante ilusos por cierto, se pican inexplicablemente, poniendo todos ellos en peligro la integridad de un vehículo único en el mundo. Claro, que no saben que si rozan o chocan contra el E-Tense por una negligencia, su seguro no va a querer tenerles como clientes nunca más en la vida.

Los peores augurios se cumplen y por la mañana el E-Tense, y su aguerrido conductor, ya han tenido su ración de estrés al protagonizar, por culpa de uno de esos individuos, un incidente que casi cuesta la anulación del resto de pruebas. Para colmo, cuando llega mi turno a última hora del día el cielo amenaza lluvia en una tarde infernal en la que apetece todo menos arriesgar los dos millones del coche, a merced de unos cuantos suicidas de ciudad, de esos que se saltan semáforos y señales de ceda el paso, o cambian de carril sin echar un vistazo al retrovisor por si viene alguien. Pero una experiencia única, con un coche único, no se puede rechazar.

A los mandos de un 'avión'

Me introduzco en el E-Tense con dificultad, ya que solo mide 1,29 metros de alto, aunque ya me avisan de que tenga cuidado en los giros porque el coche es más largo de lo que transmite su aerodinámica silueta. De hecho, mide 4,72 metros, lo mismo que un Aston Martin DB9 y 12 centímetros más que un Porsche 911.

Accedo al interior y solo veo pantallas, un volante 'de playstation' y un salpicadero y asientos con formas romboidales fruto del diseño paramétrico y de la impresión 3D. Su color verde y las formas sobresalientes y picudas que distingo en la penumbra me hacen imaginar que voy a lomos de un gran lagarto. Busco regular los espejos retrovisores, para mí imprescindibles en un día como el que me ha tocado y con un coche así; sin embargo, me tengo que conformar con una pantalla, en lugar del retrovisor interior, que emite en directo lo que graban las cámaras que hacen la función de retrovisores exteriores. Y tampoco tiene luna trasera.

Aún así, me pongo en marcha un poco más tranquilo porque voy escoltado por dos vehículos, uno delante, al que tengo que seguir de cerca, y otro detrás, que cubre mi retaguardia para impedir que nadie se acerque para una foto y frene contra una trasera espectacular, la del E-Tense, capaz de hipnotizar a cualquiera que vaya a dos metros de distancia. Presiono un botón del mueble central que engrana la D y acelero suavemente para salir de entre dos coches. Suavemente porque el E-Tense es eléctrico puro y tiene 402 caballos; no quiero sustos nada más empezar. Pero ya comienzo a recibir las primeras lecturas de todos mis sentidos. El sentido del oído trabaja poco porque el coche, como buen eléctrico, no suena nada y pienso que ya podían haber simulado un sonido deportivo que hiciera justicia a su diseño. El del olfato se entretiene con el olor a piel y materiales nobles del que está rodeado. El tacto trabaja a tope porque intento cogerle el aire al acelerador y a la dirección desde un volante de carreras. El del gusto ha trabajado solo cuando he tragado saliva antes de montarme, contemplando esta belleza que sería un éxito seguro si saliese así al mercado. Y el de la vista no da abasto para grabar en mi cabeza la experiencia, evitar los coches que inevitablemente -y a pesar de la escolta- se echan encima y analizar todos los mandos y pantallas del interior de este 'avión'.

Precio justificado

El E-Tense vale lo que cuesta, y te pongo solo tres ejemplos para que lo entiendas. El interior del vehículo asocia el 'savoir-faire' del lujo francés con materiales nobles como los cueros pulidos y pespunteados en los asientos y el aluminio tramado en la consola central. Nada menos que 800 horas de trabajo de los guarnicioneros de DS han sido necesarias para concebir, probar y realizar la evolución del acabado 'Bracelet' de los asientos o también del salpicadero, y lo cierto es que han conseguido un ambiente distinto y exclusivo que no tiene nada que ver con ningún otro modelo. Además, el chasis monocasco biplaza está realizado en fibra de carbono y dotado de suspensiones independientes de triángulos dobles superpuestos. El coche pesa 1.800 kilogramos, pero no es tanto si tenemos en cuenta el peso de las baterías y el tamaño del coche. Además, tiene un centro de gravedad muy bajo, puesto que las baterías están implantadas bajo el suelo del vehículo. Esto se nota enseguida, con un tacto al volante que pide marcha y un aplomo de puro deportivo.

Pero hay más. Un 'concept car' es también la hoja de ruta del futuro. Y en este caso la tecnología DS LED Vision, seña de identidad de todos los DS actuales, evoluciona en el DS E-Tense haciéndose activa. Así, los módulos LED, siempre trabajados como un objeto de joyería para marcar distancias con los rivales, giran 180 grados. Hay un modo de acogida al conductor, un flujo luminoso más grande puesto que se amplía en 20° hacia los lados y, sobre todo, nuevas funciones como la 'highway' para autopista, o la de meteorología, que amplía la luminosidad en caso de lluvia, nieve o niebla.

De vez en cuando dejo adrede más espacio con el DS que me precede para dar un acelerón y comprobar si hay o no 400 caballos ahí escondidos. Y vaya si los hay. De hecho, aprovecho la última curva para acelerar fuerte y el coche inicia un inesperado sobreviraje que corto de raíz con un contravolante antes de que cunda el pánico en la expedición. Entonces, el ingeniero francés que me acompaña me mira tranquilo, como si nada, y me dice riendo «es que no tiene ESP». Y yo le contesto riendo «pues me podrías haber avisado, ya si eso»

El E-Tense tiene 310 kilómetros de autonomía en carretera o 360 kilómetros en ciclo urbano. Pero mi 'copi' me asegura que a la velocidad que evolucionan las baterías, si algún día sale a la venta un eléctrico de DS podré ir a la playa desde Madrid con una sola carga y con ESP.

Bertrand Dantec, diseñador del E-Tense. «El E-Tense es la representación de todo el 'savoir faire' de la marca»

-Hemos tenido varios correos de lectores preguntando si el E-Tense será en el futuro un coche de producción. ¿Nos podría confirmar si este, o un vehículo parecido, formará parte de la gama DS a medio plazo?

-No, el E-Tense es un vehículo único, es la representación de todo el 'savoir faire? de la marca DS. Como diseño, producto y tecnología, prefigura el diseño de la marca, de las tecnologías de punta de la marca y es un producto que reagrupa todos los elementos. Para cada vehículo único se plantea este tipo de pregunta, pero de momento no es una prioridad para nosotros.

-En septiembre Eric Apode nos confirmaba en una entrevista que en 2018 comenzará la segunda etapa de lanzamiento de productos de DS con seis nuevos modelos de los segmentos C y D. Tres de ellos serán todocamino. ¿Esos nuevos modelos seguirán muy influidos por el diseño de los Citroën o tendrán ya una personalidad diferenciada?

-DS es una marca entera, en PSA tenemos tres marcas, y DS es una marca con una identidad propia, un diseño único y productos específicos. Estos modelos han sido concebidos por el centro de diseño de DS, que es exclusivo, con su identidad propia, y encontraremos muchos detalles de diseño del E-Tense. Cada marca tiene un patrón propio, con una identidad propia, su centro de diseño, su producto específico.Las tres marcas son casos muy distintos, y los clientes también. DS tiene una posición Premium, el lujo a la francesa, toda la artesanía, un interior de diseño sorprendente y una identidad muy específica, sin límites.

-A la hora de diseñar un coche, ¿se ve muy condicionado por la historia de DS y por su mítico Tiburón?

-El DS Tiburón forma parte de la herencia de la marca. Vamos a mantener la parte de vanguardia de la marca, en términos de tecnología, de diseño, pero también vamos a mantener la vanguardia en el espíritu, más que en la línea. Vamos a mantener el espíritu, pero no vamos a hacer un copia y pega. Aquí hemos hecho un guiño al DS original. Era el primer coche en tener los faros giratorios, y este mismo elemento lo tenemos en el E-Tense y lo encontraremos de manera distinta en los siguientes modelos.

-Tras diseñar el bellísimo RCZ, ¿no resulta complicado diseñar un coupé deportivo todavía más atractivo como es el E-Tense?

-El diseño en el automóvil es una profesión de pasión, una pasión sin límites. Una vez que se termina el diseño de un coche, siempre pensamos que se puede mejorar. Es el tiempo el que pone límite en la creación pero en la fase del diseño, llega el momento en que hay que levantar la pluma para ir mejorando y entrar en detalles. En el diseño está el dibujo, pero también la técnica, RCZ era un coche térmico, el DS E-Tense es un coche totalmente eléctrico, lo que da libertades que permiten liberar el diseño. Nos hemos puesto como meta que este coche tendrá un diseño muy fuerte, pensando en el futuro de DS de forma muy técnica y precisa, con una tecnología muy fuerte. No nos queremos comparar con ningún otro vehículo de nuestra marca, ni de ninguna otra.

-¿Y si tuviésemos que ponerle precio?

-Es una obra de arte, solo hay un coche en el mundo, no se puede comparar con ningún otro. Hay mucho trabajo artesanal, por lo que quien quisiera comprarlo, tendría que pagar un altísimo precio cercano a los dos millones de euros.

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