Bentley ha decidido que el placer de conducir vuelva a ocupar el centro del escenario. Con el lanzamiento de los nuevos Continental GT S y GTC S, la marca de Crewe presenta la interpretación más dinámica y enfocada al conductor dentro de su gama gran turismo, inspirada directamente en el exclusivo Supersports y pensada para quienes buscan algo más que lujo refinado: buscan emoción.
Esta cuarta generación del Continental con apellido S es, sencillamente, la más potente y rápida jamás producida bajo esta denominación. Su corazón es el sistema High Performance Hybrid, una sofisticada combinación de motor V8 biturbo de 4.0 litros con arquitectura crossplane y un sistema eléctrico que eleva la cifra final hasta los 680 CV y 930 Nm de par. Son 130 CV y 160 Nm más que la anterior generación GT S, y suficientes para firmar cifras que hasta hace poco parecían territorio exclusivo de los superdeportivos: 0 a 100 km/h en 3,5 segundos y una velocidad punta de 306 km/h.
Mejores prestaciones que el anterior W12
Pero más allá de los números, Bentley ha trabajado en las sensaciones. El escape deportivo de serie amplifica el pulso grave y mecánico del V8, devolviendo protagonismo al sonido en una era dominada por la electrificación. Y, paradójicamente, este sistema híbrido no solo supera al antiguo W12 Speed en prestaciones, sino que también permite recorrer hasta 80 kilómetros en modo 100 por 100 eléctrico, demostrando que rendimiento y eficiencia ya no son conceptos opuestos.

La transformación no se queda en el tren motriz. Por primera vez, los modelos S adoptan la Bentley Performance Active Chassis, hasta ahora reservada a los GT Speed y Mulliner. El resultado es el Continental más avanzado desde el punto de vista dinámico: tracción total activa, amortiguadores de doble válvula, vectorización de par, sistema antibalanceo Bentley Dynamic Ride de 48 voltios, diferencial trasero electrónico y dirección a las cuatro ruedas. Un arsenal tecnológico diseñado para hacer que un gran turismo de casi cinco metros se sienta preciso, ágil y comunicativo.
El conductor es el protagonista absoluto. En modo Dynamic, el sistema permite un deslizamiento controlado del eje trasero, ofreciendo una experiencia más participativa sin renunciar a la seguridad. Para los más expertos, el control de estabilidad puede desconectarse por completo, liberando un comportamiento ajustable con el acelerador y una conducción tan intensa como gratificante.
Esa personalidad deportiva se percibe desde el primer vistazo. La Blackline Specification de serie oscurece el conjunto con parrillas, emblemas y detalles en negro brillante, mientras que los faros Matrix LED con diseño Precision —compartidos únicamente con el GT Speed— refuerzan su identidad exclusiva. Las llantas de 22 pulgadas y los acabados oscurecidos del difusor, los retrovisores y las salidas de escape completan una imagen poderosa, tensa y decididamente atlética.
Interior del Bentley Continental GT S

En el interior, la marca británica mantiene su obsesión por el detalle, pero introduce un lenguaje visual propio. La tapicería bicolor exclusiva, los asientos con diseño acanalado y el uso del tejido técnico Dinamica en volante, palanca, asientos y puertas crean un ambiente claramente orientado al rendimiento. El Piano Black de serie conecta con la estética exterior, aunque no faltan opciones como la fibra de carbono o configuraciones más clásicas en cuero y metal oscuro.
Entre el refinamiento sereno del Azure y el rendimiento extremo del GT Speed, los nuevos Continental GT S y GTC S encuentran su espacio propio. Son Bentley pensados para quienes disfrutan conduciendo, para quienes entienden el gran turismo no solo como un medio para viajar rápido y cómodo, sino como una experiencia emocional. Una declaración clara de que, incluso en la era híbrida, la pasión sigue siendo parte esencial del ADN de Bentley.
Fotos: Bentley.
























