domingo, 3 julio 2022

La posición que ocupa España en el ranking de número de cargadores por habitante

2035 es el año marcado en el calendario para que desaparezcan del mapa -y de las carreteras- los coches de combustión, ya sean diésel o gasolina convencionales y también los híbridos. Se convertirá Europa entonces en un mercado cien por cien eléctrico. Un continente en el que no se producirán emisiones en el transporte. Pero a ese año hay que llegar y con los deberes hechos. Con una red de cargadores que permita garantizar los desplazamientos de un punto a otro sin cortapisas. Todos los países se han puesto a ello; pero unos con más ímpetu, con más recursos y desde bastante antes… Y lamentablemente en ese grupo de cabeza no está España.

En un país que es el cuarto mercado de ventas de la Unión Europea, no debería ser de recibo que en cuanto a estadísticas de red de recarga pública estemos a la cola de Europa, solo con Gecia -un país que literalmente lleva quebrado más de una década- por detras.

Así, en esta carrera por la implantación de la movilidad cien por cien eléctrica llegamos tarde. Muy tarde.

La red de cargadores, una reclamación casi histórica

Lleva años Anfac, en nombre de todos los fabricantes y marcas -y también cada marca individualmente- reclamando un plan para implantar el vehículo eléctrico. Y solo ahora parece que comienza a desarrollarse. Como buenos españoles hemos dejado lo de preparar el examen para el último momento. Y ahora el esfuerzo para estar preparados va a tener que ser enorme.  En una reciente presentacion de la gama eléctrica de Volkswagen, su directora general, Laura Ros, nos fotografiaba claramente la situación de España en relación a sus socios. Y el panorama es bastante desolador. 

Si la cuota media del mercado de eléctricos en Europa es de un 9,1 por ciento, la de nuestro país es una tercera parte -2,8 por ciento-. Dato muy malo en la comparación con la media. Y totalmente deprimente si lo medimos con el 65 por ciento de cuota eléctrica de Noruega o el 20 que rozan Países Bajos o Suecia. 

Incluso Portugal, a la que en cierto modo miramos muchas veces con aires de superioridad, triplica nuestra cuota. Solo Italia, con un 4,6 por ciento parece haberse apuntado a esta guerra de lo eléctrico en el penúltimo tren… casi como nosotros. Ojo estamos por delante de Grecia en este apartado… pero solo 6 décimas.

No van mucho mejor las cosas cuando se analiza la red de cargadores en relación al número de habitantes. El batacazo sigue siendo monumental. Con 283 puntos de carga públicos por cada millón de habitantes, la media europea es el doble (583). Y si nos fijamos en los líderes estamos a años luz… nunca mejor dicho cuando hablamos de eléctricos. 

20 veces mejor están en Países Bajos (4.727 puntos por millón de habitantes) y 15 veces mejor en Noruega (3.624). Suecia y Austria multiplican por más de cinco lo que nosotros tenemos.

Y eso se ve claramente en un mapa de Europa -compartido por Peugeot en una presentación de su gama electrificada- que muestra la telaraña de cargadores públicos en el continente europeo. Países Bajos, sobre todo, es una tupida red con una enorme capilaridad que llega prácticamente a cada rincón del país. Sin embargo, en la parte española, la “araña” aún está empezando a buscar el hilo con él que tejer la red de recarga.

Habrá que multiplicar la red de carga por 30 en ocho años

El problema es que todo el trabajo que no se ido adelantando, habrá que hacerlo a destajo. Porque hay unos objetivos que cumplir si queremos llegar a tiempo a ese día en que digamos adiós a los combustibles. Si la red de recarga pública es de 11.000 puntos en la actualidad, en solo ocho años -2030- habrá que multiplicarla por 30 para alcanzar los 340.000 puntos de recarga pública necesarios para poder garantizar una plena movilidad eléctrica… Anfac, en su Observatorio de la Electromovilidad, lo tiene perfectamente calculado, como se ve en este gráfico.

¿Llegaremos? Pues puede que sí. Pero nos va a costar ponernos no ya en el grupo de cabeza, sino también llegar a la media europea. Desde Anfac siempre han pedido concentrar los esfuerzos para la implantación de la movilidad eléctrica en cuatro ejes, el fomento de la descarbonización del parque, una fiscalidad positiva para los coches más limpios, un plan de ayudas eficiente para apoyar la compra de los modelos de 0 emisiones y el impulso decidido a la creación de una potente red de recarga pública.

Posiblemente, de los cuatro ejes, el que esté más avanzado es el de la red de recarga…. Y ya vemos cómo va.

Si pensamos en ayudas, el Moves III está haciendo su trabajo, pero no se ha convertido en un plan estucutural (en unas comunidades se agotan los fondos, en otras no se llega). Hablar de la descarbonizacion del parque es entrar en el terreno de la filosofía: se quiere y se va a hacer, pero por las bravas. De tocar la fiscalidad el Gobierno no quiere oír ni hablar o una parte del Gobierno al menos. 

Por tanto, en la red de recarga parece que es donde más avanzamos estamos -al menos tenemos un fecha y un objetivo concreto de número de puntos de recarga-. Es decir, hemos hecho muy poco pero sabemos todo lo que tenemos que estudiar de aquí al examen. Porque está muy gráficamente resumido en este mapa del Observatorio de la Electromovilidad de Anfac.

Mientras el Gobierno abre los libros y busca la lección que le toca, algunos alumnos aventajados -o que se lo han tomado con más interés- parecen en el camino para sacar nota… Entre las eléctricas, Iberdrola sigue consolidando una red que contará con un punto de recarga rápido de 50 kW cada 50 kilómetros, uno superrápido de 150 kW cada 100 kilómetros y uno ultrarrápido de 350 kW cada 200 kilómetros. Y si miramos el esfuerzo de las marcas de coches -hay que recodar que el de la red de recarga no es su negocio- todas están buscando soluciones para que sus clientes -y también los clientes de otras marcas- puedan lanzarse sin dudas a esa movilidad y eléctrica que las autoridades europeas han impuesto.

Desde buscar acuerdos con especialistas en suministro de energía a crear su propia infraestructura de carga aprovechando su red de concesionarios o incluso, como ya ha hecho Tesla, abrir su exclusiva y eficiente red a los clientes de otras marcas.

Hay mucho que hacer y 2030 está muy cerca. Si queremos aprobar tendremos que ponernos, y pronto, las pilas.