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viernes, 29 agosto 2025

La normativa de emisiones debe ser más flexible: Los fabricantes dicen que «está en juego la paz social»

La industria automotriz en España enfrenta grandes retos debido al endurecimiento de las normas de emisiones de CO2 en Europa. Estas nuevas regulaciones, acompañadas de posibles multas millonarias para los fabricantes, ponen en juego la viabilidad del sector automovilístico europeo y la capacidad de innovación en España. A continuación, desglosaremos los aspectos clave de esta problemática y las propuestas de solución que la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha planteado.

La situación actual del sector automovilístico

La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha resaltado que la industria automotriz es, en muchos sentidos, el «último bastión tecnológico» de Europa y España. Según el presidente de Anfac y consejero delegado de Renault Group en España, Josep María Recasens, la industria ha sido esencial para el progreso económico, la paz social y el mantenimiento de una clase media sólida en el continente. Sin embargo, esta situación se ve amenazada por la introducción de exigentes normativas.

Normativas que afectan a los fabricantes

Uno de los puntos críticos en la regulación es la normativa ‘CAFE’ (Emisiones de Combustible Medias Corporativas). Se estipula que, para 2025, las emisiones de CO2 deberán reducirse a 93,6 gramos por kilómetro en todos los vehículos vendidos en la Unión Europea. Los fabricantes que no cumplan con estas normativas se enfrentarán a sanciones que pueden llegar a 95 euros por cada gramo de emisiones que sobrepase la norma. Anfac estima que el sector podría afrontar sanciones por un total de 15.000 millones de euros.

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El impacto de factores externos

Las dificultades que enfrenta la industria automotriz no solo derivan de las estrictas normativas, sino que también se ven agravadas por factores externos. La pandemia de COVID-19, la escasez de componentes y semiconductores en 2021, además de la guerra en Ucrania, han transformado el escenario del sector. Esto ha llevado a Recasens a identificar tres posibles escenarios para el futuro:

  1. Afrontar multas que podrían reducir en un 75% la rentabilidad de los fabricantes en la UE.
  2. Recortar la producción en dos millones de vehículos de combustión, afectando entre 7 y 8 plantas en Europa.
  3. Implementar incentivos robustos para fomentar la demanda de vehículos eléctricos en el continente.

Propuestas de Anfac para el futuro del sector

Plan de choque en España

Una de las solicitudes clave de Anfac es la implementación de un plan de choque en España que impulse la demanda de vehículos eléctricos. Este plan debería involucrar la colaboración de todos los sectores y administraciones, garantizando así un enfoque integral y cohesionado.

Recasens ha subrayado la importancia de un plan sostenible y predecible en el tiempo que facilite la adopción de vehículos eléctricos. Tal plan no solo ayudaría a evitar el pago de multas, sino que también persigue el objetivo de proteger miles de empleos vinculados a la industria.

La necesidad del Plan Moves III

En este contexto, la reactivación del Plan Moves III es considerada fundamental. Este programa, que expiró en enero, debe ser reinstaurado para garantizar que se mantenga el impulso hacia la adopción de vehículos eléctricos.

Recasens ha indicado que, en 2025, se espera que la cuota de vehículos eléctricos en Europa alcance un 20%; sin embargo, los datos actuales apuntan a que no se ha superado el 14%. Este desfase resalta la necesidad urgente de acciones más efectivas y coordinadas.

La propuesta del Plan Auto 2030

Como tercera petición, Recasens ha propuesto la creación de un Plan Auto 2030. Este plan a largo plazo podría transformar el sector automovilístico en España, que presenta cifras contundentes: representa el 10% del PIB, genera dos millones de empleos y contribuye al 18% de las exportaciones.

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La propuesta del Plan Auto 2030 se centra en crear ecosistemas tecnológicos que aseguren la competitividad del sector, permitiendo así que España no dependa de los avances tecnológicos desarrollados en otras regiones como Asia o Estados Unidos.

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