Un guardia civil de Tráfico avisa: la nueva normativa de circulación de la DGT empeora el tráfico

La reforma de la DGT está en vigor desde el 1 de octubre de 2026 y ya genera dudas entre los agentes. Un guardia civil de Tráfico avisa de que abrir un pasillo central en cada retención puede complicar aún más los atascos de entrada a las ciudades.

La nueva normativa de circulación de la DGT obliga a abrir un pasillo central en cada retención desde el pasado 1 de octubre. Un guardia civil de Tráfico avisa de que aplicarla en los atascos de entrada a las grandes ciudades puede convertirse en un problema serio para el día a día.

Se llama Fernando García Poves, es integrante de la Guardia Civil de Tráfico desde 2007 y secretario de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC). Conoce de primera mano cómo se comportan las carreteras españolas y, sobre todo, cómo reaccionan los conductores cuando el tráfico se atasca. Su conclusión sobre el nuevo marco legal es clara: las intenciones son buenas, pero la letra pequeña deja demasiadas cosas al aire.

La reforma se publicó en el Boletín Oficial del Estado y está en vigor desde el 1 de octubre de 2026, aunque varias de sus medidas dependen de desarrollos posteriores y de que las administraciones coloquen antes la señalización correspondiente. Ahí está, precisamente, el origen de casi todas las dudas que plantea este agente.

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Qué cambia la reforma de la DGT en los atascos

El artículo 32 del Reglamento General de Circulación introduce la creación de un pasillo central cuando una retención obligue a los vehículos a detenerse o a avanzar a paso de peatón. El mecanismo es sencillo sobre el papel: los conductores del carril izquierdo se desplazan hacia ese mismo lado y el resto hacia la derecha, dejando libre la franja central para que pueda pasar una ambulancia o un camión de bomberos.

El problema, según García Poves, es que la obligación no está condicionada a que se haya producido un accidente. Basta con que el tráfico se ralentice hasta ese paso de peatón. Y en las entradas a Madrid, Barcelona o Valencia, las retenciones pueden prolongarse durante kilómetros, con los vehículos avanzando continuamente pequeñas distancias.

Abrir el pasillo en cada retención suena bien en el BOE, pero en una autovía colapsada obliga a mover el coche cada pocos metros.

De hecho, García Poves sostiene que mantener esa separación en cada retención sería un caos total, porque obligaría a los conductores a corregir constantemente su posición mientras intentan avanzar con normalidad.

Motocicletas por el arcén y otras medidas bajo sospecha

Otra de las novedades que más ha dado que hablar es la posibilidad de que las motocicletas utilicen el arcén derecho cuando la circulación esté completamente detenida. Eso sí, con dos condiciones que impone la propia norma: una velocidad máxima de 30 km/h y únicamente en los tramos autorizados mediante señalización.

García Poves valora la medida porque es una reclamación histórica de los motoristas, pero advierte de que la falta de información sobre las señales que identificarán esos arcenes habilitados puede dificultar su cumplimiento. El texto exige señales verticales y marcas viales, de modo que la autorización efectiva dependerá de que cada administración acondicione y señalice previamente la carretera.

En el equipamiento de los motoristas aparecen dos exigencias más: guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado en cualquier tipo de vía. El agente las considera necesarias, aunque pone el foco en la definición del calzado, que a su juicio permite usar modelos con una protección limitada. Cubrir los dedos y el talón no garantiza que el tobillo quede protegido ante una caída.

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Bicicletas, 30 km/h y cinco metros de distancia

La reforma también toca a las bicicletas. Permite que los ayuntamientos autoricen su circulación en ambos sentidos por calles de un único carril limitadas a 30 km/h, siempre que exista la señalización correspondiente. Y añade una obligación llamativa: mantener una distancia mínima de cinco metros cuando un vehículo motorizado circule detrás de un ciclista por el mismo carril urbano.

Para este guardia civil, ambas medidas pueden incrementar las retenciones y generar conflictos entre conductores. Su propuesta pasa por invertir en infraestructuras ciclistas específicas antes que por cargar sobre la convivencia diaria el peso de la seguridad vial.

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El choque entre la norma y la carretera real

Lo que dejan claro las declaraciones de este agente es la distancia que se repite en casi todas las reformas de tráfico: la que separa el objetivo de seguridad vial que persigue la DGT de la dificultad de trasladar determinadas obligaciones a la circulación diaria de cada mañana.

No es una crítica aislada. La reforma está en vigor desde el 1 de octubre de 2026, pero varias de sus disposiciones quedan pendientes de desarrollos posteriores o de una señalización que todavía tiene que llegar. Eso significa que durante los próximos meses el conductor puede encontrarse con normas que ya son exigibles junto a otras que aún no pueden aplicarse porque la vía no está preparada.

Desde la asociación que representa este agente se reclama más precisión normativa y una preparación adecuada de las vías antes de exigir el cumplimiento de todas las nuevas medidas. Es un aviso que conviene apuntar, porque marca el calendario real de aplicación: primero la señal, después la exigencia.

Para el conductor de a pie, el consejo es sencillo: revisa si tu trayecto habitual ya cuenta con la nueva señalización, sobre todo si circulas en moto o en bici, y no des por hecho que todos los arcenes o todas las calles de un solo carril admiten ya la nueva norma. Lo que se aplica hoy es lo que está señalizado. El resto llegará en las próximas semanas y meses.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: a todos los conductores, y de forma especial a motoristas y ciclistas que circulan por ciudad y por vías interurbanas.
  • Cifras y fechas clave: pasillo central obligatorio en las retenciones, motos por el arcén a un máximo de 30 km/h, calzado cerrado en cualquier vía y guantes en interurbanas; en vigor desde el 1 de octubre de 2026.
  • Consejo para cumplirla: fíjate en la señalización antes de dar por hecha la nueva norma y no confíes en que el arcén o la calle de un solo carril ya estén habilitados.