Los vehículos autónomos y conectados prometen transformar radicalmente la forma en que nos movemos, no solo mejorando la seguridad y comodidad, sino también impulsando la eficiencia energética y reduciendo las emisiones contaminantes. Echa un vistazo para descubrir cómo esta tecnología puede cambiar el futuro de nuestras ciudades y carreteras.
La triple ineficiencia del tráfico actual y cómo los coches autónomos la combaten

El tráfico actual sufre de tres grandes problemas que merman su eficiencia:
- Congestión por ondas de parada-arranque (stop-and-go): Esas molestas retenciones donde el tráfico se detiene y avanza intermitentemente, consumiendo combustible y tiempo.
- Ineficiencia en intersecciones con semáforos: Arranques lentos y descoordinados, frenazos bruscos y esperas innecesarias.
- Falta de eficiencia en la conducción humana: Hábitos de conducción poco optimizados, como aceleraciones y frenadas repentinas, o el incumplimiento de los límites de velocidad.
Ahorro masivo de CO₂: El impacto ambiental de la conducción autónoma
Según análisis basados en la evidencia científica y técnica más relevante a nivel internacional, el vehículo autónomo podría generar un ahorro de entre 14,4 y 16,4 millones de toneladas de CO₂ al año en España. Esto representa una reducción del 17% al 20% de las emisiones y del consumo de energía. Además, se estima una reducción de hasta el 15% en el tiempo de viaje en tramos congestionados y con semáforos.
Eliminando las ondas «stop-and-go»: Flujo de tráfico constante y eficiente

Las ondas de parada y arranque son un fenómeno común en las retenciones. Pequeñas frenadas de un conductor se amplifican hacia atrás, provocando que el tráfico se detenga y avance de forma intermitente, incluso sin que haya un accidente o un obstáculo.
Los estudios demuestran que el control automatizado de vehículos autónomos puede disipar estas ondas, estabilizando el flujo de tráfico y reduciendo el consumo de energía y las emisiones contaminantes hasta en un 40% en tramos afectados por el «stop-and-go». Además, se estima una reducción de hasta el 15% en el tiempo de viaje en situaciones de congestión recurrente, gracias al aumento de la velocidad media efectiva y la capacidad funcional de la vía.
Semáforos inteligentes: Arranques coordinados y llegadas eficientes
Las intersecciones con semáforos son otro punto crítico donde se desperdicia energía en la circulación. Los vehículos autónomos y conectados permitirían no solo arranques coordinados al ponerse el semáforo en verde, sino también llegadas más eficientes, optimizando la velocidad y evitando frenazos bruscos.
Las evaluaciones de la Federal Highway Administration (FHWA) y la literatura académica coinciden en que el impacto de estas estrategias depende del grado de saturación del semáforo. En intersecciones poco cargadas, los ahorros son moderados (hasta un 10% de ahorro de tiempo). Sin embargo, en semáforos saturados, con colas medias y largas, las estrategias avanzadas y cooperativas muestran su mayor potencial, con ahorros de tiempo de hasta el 30%, con efectos acumulativos a escala de red urbana.
Conducción autónoma: Eficiencia superior de forma constante

Más allá de la congestión y las intersecciones, la conducción autónoma introduce una mejora estructural adicional: aplica de forma sistemática una conducción eficiente, algo que la conducción humana solo consigue de manera irregular. Esto se traduce en:
- Respeto constante de los límites de velocidad.
- Mantenimiento de velocidades estables.
- Aceleraciones suaves y frenadas anticipadas.
- Evitar comportamientos erráticos o agresivos.
Estudios comparativos muestran que estos sistemas pueden reducir el consumo energético entre un 4% y un 8% incluso en circulación estable.
Un pequeño porcentaje que marca la diferencia
Incluso con una penetración reducida, los vehículos autónomos y conectados actúan como elementos estabilizadores del flujo de tráfico, amortiguando perturbaciones locales y reduciendo aceleraciones y frenadas de los vehículos humanos que los rodean.
Experimentos y modelos de tráfico indican que este comportamiento se propaga aguas arriba, mejorando la estabilidad del flujo y reduciendo el consumo y tiempo de viaje también en vehículos no automatizados.
El impacto agregado en España: Un futuro más limpio y eficiente
Aplicando estos factores al tráfico en España, y basándonos en las emisiones anuales del parque móvil y el reparto de kilómetros recorridos (un 36% de carácter urbano y metropolitano; y un 64% de circulación interurbana y extraurbana), se puede obtener una estimación agregada del impacto sobre las emisiones que generaría la conducción autónoma: un ahorro de entre 14,4 millones de toneladas (escenario conservador) y de 16,4 millones de toneladas de CO₂ al año (escenario alto). Esto equivale a una reducción agregada de entre el 17% y el 20% de las emisiones actuales del transporte por carretera.
Fotos: Carglass













