Detrás del retraso en acudir a pasar la ITV cuando esta ha caducado no hay un simple despiste en el calendario. Los números revelan una realidad incómoda: una parte significativa de los conductores evita deliberadamente acudir a la inspección porque sabe que su vehículo suspenderá. Así lo confirma un análisis de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV), basado en estadísticas oficiales de la Dirección General de Tráfico.
La correlación entre retraso y deterioro del coche es real. Los datos dibujan una progresión: los vehículos que acuden puntualmente a la revisión tienen una tasa de rechazo del 15%. Cuando la demora en acudir a la inspección alcanza los seis meses, este porcentaje escala hasta el 20%. Entre seis meses y un año, asciende al 22%. Y cuando se supera el año de retraso, uno de cada cuatro vehículos —el 25%— no supera la inspección.

Pero la verdadera alarma no reside únicamente en el rechazo, sino en la naturaleza de los fallos detectados. Los coches que acuden a la inspección con hasta seis meses de retraso acumulan un 28% más de defectos graves o muy graves que aquellos inspeccionados en plazo. Esta cifra se dispara al 46% cuando el aplazamiento oscila entre seis y doce meses, y alcanza un preocupante 62% en los vehículos con más de un año de demora.
«No es despiste»
«Estos datos confirman que, de forma general, el retraso en la inspección no es un simple despiste. Muchos conductores saben que su vehículo no cumple las condiciones mínimas de seguridad o de protección medioambiental y, por ello, evitan acudir a la ITV», explica Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV.
La advertencia cobra dimensiones aún más inquietantes cuando se considera que el 32,7% de los vehículos que debían haber pasado la inspección técnica simplemente no acuden. Incluso restringiendo el análisis a coches de menos de 25 años, la cifra de incumplimiento es elevada: 18,1%. «Cada día fallece una persona en España por no haber pasado la ITV«, recuerda Magaz, subrayando las consecuencias fatales de los retrasos a la hora de acudir a la inspección.
Los coches más viejos lideran el incumplimiento en la ITV

El perfil del vehículo también arroja luz sobre el problema. Mientras los automóviles que acuden puntualmente a la ITV tienen una antigüedad media de 15,1 años, aquellos que acumulan más de doce meses de retraso promedian 18,7 años. Esta brecha de 3,6 años no es casual: evidencia que el envejecimiento del parque automovilístico español camina de la mano con el abandono de las obligaciones de mantenimiento.
Los vehículos más veteranos, precisamente los que concentran mayor desgaste mecánico y probabilidad de averías críticas, son los que más tiempo circulan por las carreteras sin supervisión técnica, multiplicando exponencialmente los riesgos para la seguridad vial.
Cómo evitar sanciones y riesgos innecesarios

Desde AECA-ITV recomiendan aprovechar la posibilidad de pasar la inspección hasta un mes antes de la fecha de caducidad. Esta previsión no solo permite planificar la cita con comodidad, sino que mantiene intacto el periodo de validez para la siguiente revisión.
Mantener la ITV actualizada trasciende el mero cumplimiento normativo: representa un compromiso directo con la seguridad vial y la protección medioambiental. Además, no acudir a la inspección supone multas de 200 euros en casos leves o de 500 euros en situaciones más graves.








