V-16, V-19… Y ahora V-25: El distintivo que están obligado a llevar más de 25 millones de coches que circulan en España

La etiqueta V-25 es obligatoria en gran parte del parque móvil español. Su presencia en el parabrisas puede marcar la diferencia entre circular libremente o enfrentarse a restricciones.

La movilidad en las ciudades españolas ha cambiado radicalmente en los últimos años. La llegada de nuevas normativas medioambientales, junto con la implantación de las ZBE, ha obligado a adaptarse a un sistema de clasificación que determina qué vehículos pueden circular y cuáles tienen restricciones. En ese contexto, el distintivo ambiental (V-25) se ha convertido en un elemento imprescindible.

La «etiqueta de la DGT», como la llaman muchos conductores, ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta clave para regular el tráfico en ciudades con problemas de contaminación. La V-25 no solo identifica el nivel de emisiones de cada vehículo; también determina si puede acceder a determinadas zonas urbanas, aparcar en ciertas áreas o beneficiarse de ventajas fiscales y de circulación.

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¿Cómo conseguir la Eco transformando el coche?

Almacenamiento de GNC y GLP
Fuente propia

Ante este escenario, algunos conductores buscan alternativas para mejorar la clasificación ambiental de su coche y conseguir una V-25 más favorable. Una de las opciones más habituales es transformar el vehículo para que funcione también con gas licuado del petróleo (GLP), una modificación totalmente legal si se realiza con componentes homologados.

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El proceso consiste en instalar un depósito adicional y un sistema de inyección específico que permite al motor funcionar con gas. Tras la transformación, el vehículo debe pasar una inspección técnica (ITV) para que la reforma quede registrada. Si todo está correcto, puede obtener la etiqueta ‘Eco’, lo que supone menos restricciones y más ventajas a la hora de circular por las ciudades.