La movilidad en las ciudades españolas ha cambiado radicalmente en los últimos años. La llegada de nuevas normativas medioambientales, junto con la implantación de las ZBE, ha obligado a adaptarse a un sistema de clasificación que determina qué vehículos pueden circular y cuáles tienen restricciones. En ese contexto, el distintivo ambiental (V-25) se ha convertido en un elemento imprescindible.
La «etiqueta de la DGT», como la llaman muchos conductores, ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta clave para regular el tráfico en ciudades con problemas de contaminación. La V-25 no solo identifica el nivel de emisiones de cada vehículo; también determina si puede acceder a determinadas zonas urbanas, aparcar en ciertas áreas o beneficiarse de ventajas fiscales y de circulación.
4Los coches que más restricciones tienen
Existe también un grupo de vehículos que no tiene derecho a llevar distintivo V-25. Son los denominados coches sin etiqueta, normalmente los más antiguos y contaminantes. Estos modelos son los que tienen más limitaciones, ya que en muchas Zonas de Bajas Emisiones no pueden entrar salvo en situaciones excepcionales.
La tendencia apunta a que las restricciones seguirán aumentando en los próximos años. Por eso, la V-25 se ha convertido en algo más que una simple pegatina: es una especie de pasaporte para circular por las ciudades. Sin ella, muchos conductores pueden encontrarse con multas, prohibiciones de acceso o dificultades para aparcar en determinadas zonas.

