Vas conduciendo por una autovía y de repente, escuchas un ruido extraño en el motor. Tu coche empieza a perder fuerza, logras apartarte al arcén, pero los nervios te invaden. Sacas la mano por la ventanilla y colocas la baliza V-16 en el techo. El dispositivo empieza a lucir mientras llamas a tu seguro para pedir una grúa. Te dicen que el tiempo estimado de espera es de unos cincuenta minutos porque hay mucho tráfico. Miras el reloj, y luego miras la luz que parpadea sobre tu cabeza. En ese momento te asalta una duda: ¿qué pasará si la batería de la luz se agota antes de que llegue la grúa?
Esta es la realidad a la que se enfrentan miles de conductores españoles desde el 1 de enero de 2026. Y es que hay un vacío en torno a las balizas V-16 que preocupa tanto a profesionales como usuarios.
El límite de los 30 minutos de luz de la V-16 que marca la ley

Cuando la DGT decidió introducir la baliza V-16 para sustituir a los antiguos triángulos de emergencia, lo hizo pensando en la seguridad del conductor. La idea era evitar que tuvieras que bajar del coche y caminar por el arcén, un momento de máximo peligro donde se producen muchos atropellos mortales. Sin embargo, en el pliego de condiciones técnicas que deben cumplir estos aparatos, se estableció un requisito mínimo que se ha visto insuficiente. La normativa exige que la baliza sea capaz de emitir luz de manera continua durante al menos 30 minutos. Este tiempo es el que los fabricantes deben garantizar para que el dispositivo reciba la homologación oficial.
El problema es que ese tiempo es una cifra que se queda corta en el mundo real. Cuando llamas a una grúa, la logística no siempre es tan rápida como nos gustaría. El tiempo medio que tarda un servicio de asistencia en carretera en España suele oscilar entre 45 minutos y una hora. Esto significa que existe una franja de tiempo muy peligrosa, en la que podrías quedarte a oscuras en mitad de la noche si tu baliza cumple estrictamente con el mínimo legal. Es un vacío operativo que nadie parece haber previsto con claridad y que te deja en una situación de vulnerabilidad extrema.
Muchos conductores piensan que la grúa aparecerá de forma mágica en diez minutos, pero la realidad es muy distinta. Hay muchos factores que pueden retrasar su llegada. Un día de lluvia intensa, un accidente previo que bloquee la vía o simplemente la hora punta de salida del trabajo pueden duplicar los tiempos de espera. Si tu coche se avería en una vía interurbanas o en una carretera secundaria alejada, el operario tendrá que recorrer muchos kilómetros hasta llegar a tu posición.
En estos casos, confiar en que la batería de tu dispositivo V-16 durará todo el tiempo es una apuesta arriesgada. Si la luz se apaga después de media hora y la grúa todavía está a diez kilómetros de distancia, tu coche se convierte en un obstáculo invisible para el resto de vehículos que circulan a gran velocidad. Al haberse eliminado la obligación de usar los triángulos, ya no tienes ningún otro sistema para advertir de tu presencia. Te quedas solo con las luces de emergencia del coche, las cuales también dependen de una batería que podría estar fallando si la avería es eléctrica.
El riesgo de ser invisible en medio de la carretera

Quedarse sin señalización luminosa antes de ser rescatado no es solo una preocupación teórica. Varias organizaciones de defensa del conductor han puesto sobre la mesa este peligro real. Si no hay luz, no hay aviso. Cuando un conductor circula, necesita mucha distancia para reaccionar ante un coche parado en el arcén. La baliza V-16 está diseñada para dar ese margen de reacción gracias a su gran alcance.
Pero lo peor para un gruista es llegar al punto del aviso y encontrarse con que el coche no tiene ninguna luz encendida. Es una situación de pánico tanto para el operario como para ti, que estás dentro del vehículo esperando. Sin la baliza activa, dependes de la suerte y de que los demás conductores estén muy atentos. Si la batería de tu dispositivo se agota, dejas de emitir esa señal intermitente que corta la oscuridad y avisa a los demás de que deben extremar la precaución o cambiar de carril. El riesgo de impacto por alcance se multiplica de forma exponencial en cada minuto que pasas a oscuras.
A este problema técnico se suma una gran incertidumbre legal que tiene a todos los conductores con la cabeza hecha un lío. Hace poco, el ministro del Interior mencionó que los agentes de tráfico serían flexibles a la hora de multar por el uso de la baliza. Estas palabras han generado más dudas que certezas. No sabemos muy bien qué significa esa flexibilidad ni cuánto tiempo durará. De hecho, las primeras multas ya están apareciendo.
Esta falta de claridad te afecta directamente. Si tu baliza se apaga y llega una patrulla de la Guardia Civil antes que la grúa, podrías encontrarte en una situación comprometida. La falta de un protocolo claro para los casos en los que la incidencia dura más de lo que aguanta la batería es una de las mayores quejas de los expertos en seguridad vial.
La necesidad de un protocolo claro por parte de la DGT

Los profesionales de la carretera y las asociaciones de conductores reclaman a la DGT que tome cartas en el asunto de forma urgente. No basta con decir que seamos flexibles. Se necesita un protocolo que explique qué debe hacer un conductor cuando la baliza V-16 se agota. ¿Deberías tener una segunda unidad de repuesto? ¿Deberías volver a usar los triángulos en ese caso extremo? Estas son las preguntas que hoy no tienen una respuesta oficial clara.
La tecnología debe estar al servicio de la seguridad real, no solo de los papeles. El pliego técnico de la V-16 debería actualizarse para reflejar los tiempos reales de asistencia en las carreteras españolas. Hasta que eso ocurra, tú eres el máximo responsable de tu seguridad. Asegúrate de que tu dispositivo está en perfectas condiciones y, sobre todo, mantén la calma mientras esperas la llegada de la grúa.








