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sábado, 17 enero 2026

La Unión Europea pone a China contra las cuerdas para poder vender aquí sus coches eléctricos: Y lo pagarás tu

La Unión Europea busca un pacto histórico para eliminar los aranceles a los coches eléctricos a cambio de un mayor control sobre sus precios.

Cada vez se ven más marcas de coches en las carreteras de la Unión Europea que antes no conocías. Nombres como BYD, MG u Omoda ya forman parte del paisaje urbano. Estos coches vienen de China y tienen como punto en común un precio muy competitivo.

Sin embargo, en los despachos de Bruselas se libra una batalla que puede determinar cuánto dinero tendrás que sacar de tu cartera si decides comprarte un coche eléctrico a medio plazo. La UE y el gigante asiático están negociando un acuerdo que podría cambiar las reglas del juego, y no a precisamente a tu favor.

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El dilema de la Unión Europea con los eléctricos chinos

Fuente: Agencias

La Unión Europea cree que el gobierno de China da mucho dinero a sus fabricantes para que puedan vender sus vehículos aquí a precios que las marcas europeas de toda la vida no pueden igualar. Consideran que es un caso de competencia desleal, y para tratar de frenarlo, en 2024 se pusieron unos aranceles.

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El objetivo era hacer que los coches chinos fueran más caros al entrar en Europa, protegiendo así a nuestras fábricas y trabajadores. Pero la realidad ha sido muy diferente a lo que se esperaba en un principio. A pesar de todo, las marcas chinas no han dejado de crecer. De hecho, en países como Alemania algunas marcas han multiplicado sus ventas de forma espectacular, demostrando que el interés de la gente por estos vehículos es mucho más fuerte que cualquier traba administrativa.

Como los aranceles actuales no han tenido el efecto de frenado que se buscaba, Bruselas ha decidido cambiar de estrategia. La UE le ha dicho a China que está dispuesta a quitar esos impuestos adicionales, pero solo si se cumple una condición: Los fabricantes chinos deben comprometerse a no vender sus coches por debajo de un precio determinado. Es decir, que Europa acepta que los coches vengan aquí, pero no quiere que sean demasiado baratos.

Para calcular este precio mínimo, la Unión Europea va a mirar cuánto cuesta fabricar el coche, traerlo en barco, asegurarlo y añadirle un margen de beneficio. También van a comparar esos precios con lo que cuestan los coches eléctricos parecidos que se fabrican aquí. La idea es que, cuando vayas al concesionario, la diferencia de precio entre un coche europeo y uno chino no sea tan grande como para que el europeo no tenga ninguna oportunidad de ser elegido.

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