El último informe del TÜV alemán ha vuelto a agitar el tablero de la movilidad eléctrica. Más concretamente, del universo Tesla. Los californianos, que durante años han presumido de liderar el cambio hacia el coche eléctrico con tecnología puntera y mantenimiento casi inexistente, se topan ahora con una realidad poco amable: sus vehículos más vendidos sufren más defectos de los esperados en las inspecciones técnicas obligatorias.
Los datos dibujan una tendencia preocupante. El Tesla Model Y, que arrasó en ventas en Europa, es el coche con más fallos registrados en Alemania entre los 2 y 3 años de antigüedad. Y su hermano, el Model 3, tampoco sale bien parado. El resultado pone de manifiesto un problema de calidad y mantenimiento que ya fue señalado en informes anteriores, pero que ahora adquiere mayores dimensiones.
5El contexto general: un parque envejecido
El TÜV también deja claro que el aumento de defectos no es exclusivo de Tesla. El parque automovilístico alemán envejece, y eso se refleja en un 21,5% de vehículos rechazados por fallos graves. En coches de más de 11 años, casi uno de cada cuatro no supera la inspección; y a partir de los 15 años, la cifra roza un tercio.
Aun así, Tesla no puede escudarse en la tendencia general: sus malos resultados aparecen en coches muy jóvenes, donde lo normal sería ver tasas de defectos mucho más bajas. Mientras un Fiat 500e o un Mazda 2 brillan como referentes, Tesla se hunde incluso en el segmento donde debería destacar.
El informe del TÜV vuelve a ser un tirón de orejas para la marca de Elon Musk. Los datos no engañan. Si la compañía quiere mantener su posición en Europa, tendrá que tomar nota. Porque, a día de hoy, los Tesla Model 3 y Model Y suspenden con claridad.








