Todos tenemos en mente qué mantenimiento le tenemos que hacer a nuestro coche y qué elementos cambiar (aceite, neumáticos, frenos), pero hay otras cosas igual de importantes que pasan desapercibidas. Como el filtro de polen.
«Pensaba que era la alergia de siempre», reconoce Laura, que últimamente notaba el aire de su coche demasiado cargado, incluso con el climatizador encendido. Así que pensó en cambiar el filtro del coche y reconoce que no le costó más de media hora. Y los resultados fueron prácticamente inmediatos, con aire más limpio, menos problemas respiratorios y 50 euros que se ahorró en el taller.
1El filtro del coche que casi nadie mira (y que afecta más de lo que parece)
El filtro antipolen cumple la función de limpiar el aire que entra en el habitáculo. Cada vez que usas la ventilación o el aire acondicionado, ese aire pasa por este filtro antes de llegar a ti. Así que no te llegará el polvo, el polen, el hollín ni parte de la contaminación de las ciudades.
El problema es que no suele estar en la lista de prioridades, y muchos conductores pueden pasar años sin cambiarlo. Te sorprendería también la cantidad de gente que no sabe que existen.
Un filtro sucio y saturado deja pasar más suciedad, reduce el flujo de aire e incluso puede generar malos olores. Lo reconocerás por la sensación de ‘aire viciado’ cuando enciendes el climatizador, y si además tienes alguna alergia o sensibilidad respiratoria, las consecuencias serán aún más evidentes.
La recomendación general es cambiar el filtro del polen una vez al año, sobre todo antes de la primavera, que es cuando los niveles de polen están más altos. En cualquier caso, todo depende del uso que le des al vehículo.

