Hay coches de segunda mano y coches de segunda mano. ¿Por qué algunos parecen más antiguos de lo que realmente son y otros están como si acabaran de salir del concesionario? Los motivos están en el mantenimiento que haya hecho su dueño y también en el lavado de cara que le quieran hacer en un concesionario o compraventa de segunda mano.
Devolverle el brillo a la carrocería, tener un interior limpio, que no huela a suciedad… Con pequeños trucos, es posible darle una nueva vida a un vehículo antiguo. Es lo que explica Fernando, que lleva varios años comprando vehículos usados, preparándolos y poniéndolos a la venta después. A un precio más alto para tener margen de beneficio, lógicamente, también gracias a los trucos que lleva utilizando años para recuperar la pintura o los plásticos.
«Cuando alguien viene a ver un coche, lo primero que hace es mirarlo por fuera y luego abrir la puerta. Si esas dos cosas funcionan, ya tienes medio camino hecho», reconoce Fernando.
El truco del barniz autonivelante para recuperar el brillo del coche

Uno de los problemas más habituales en coches antiguos es que la pintura pierde brillo como consecuencia del sol, la lluvia, el polvo o los lavados demasiado frecuentes. Todo eso desgasta la capa superficial y la pintura pierde poco a poco la intensidad, incluso aparecen zonas mates.
Ese aspecto envejecido puede dar la sensación de que el coche está peor de lo que realmente está. «Muchas veces, el vehículo está perfecto de motor, pero si la pintura se ve apagada o en mal estado, parece mucho más viejo de lo que es«, explica Fernando.
Por eso, uno de los productos que siempre utiliza es barniz autonivelante. Es decir, un tratamiento que se aplica sobre la pintura y que se extiende de manera uniforme para recuperar parte del brillo original y disimular pequeñas marcas superficiales. En redes sociales encontramos muchos ejemplos en los que la superficie vuelve a reflejar la luz en pocos segundos tras aplicar esta capa de barniz.
«Cuando lo aplicas bien, el coche gana mucho. No es lo mismo verlo mate que verlo con brillo«, reconoce Fernando. Eso sí, es un truco que no funciona cuando la pintura tiene daños muy profundos y tampoco arregla los problemas en la chapa. Es algo así como un lavado de cara cuando hay desgaste leve o moderado.
Otro de los trucos: devolver el olor a coche nuevo

El otro detalle que Fernando cuida siempre tiene que ver con el interior del vehículo y, en concreto, con el olor. Es uno de los sentidos que más peso tiene y, aunque sea un coche más antiguo, a todos nos gusta el «olor a coche nuevo». Ocurre cuando se liberan compuestos orgánicos volátiles presentes en plásticos, espumas o revestimientos interiores, y lo percibimos con mayor intensidad durante las primeras semanas de uso, sobre todo cuando el coche está caliente.
Con el paso de los años, el aroma desaparece y en su lugar entran en acción otros menos agradables, como la humedad, el tabaco, la comida o simplemente el uso diario. Aunque tengamos ambientadores, porque ya sabemos que tampoco hacen maravillas.
Por eso, antes de enseñar un coche a un posible comprador, Fernando reconoce que «lo primero es eliminar cualquier olor que tenga el coche. Si no haces eso, todo lo demás no sirve». A continuación, utiliza sprays que replican el aroma tan característico de los coches nuevos.
Por ejemplo, hay limpiadores de interiores que, además de eliminar la suciedad, también aportan ese olor y protegen los plásticos del salpicadero frente a los rayos ultravioleta. Algunas marcas de detailing profesionales tienen productos así por menos de 15 euros.
«Es psicológico. Si el coche huele a limpio y a nuevo, mucha gente piensa que está cuidado«, reconoce Fernando.

