Conducir con los cristales del coche empañados es una situación tan habitual como peligrosa. Basta una fría mañana, una tarde de lluvia intensa o un cambio brusco de temperatura para que el parabrisas se cubra de una molesta película blanquecina que reduce la visibilidad y pone a prueba la paciencia… y la seguridad. Aunque los vehículos modernos cuentan con sistemas de climatización cada vez más eficaces, no siempre dan abasto en condiciones extremas. De ahí la importancia de saber unos buenos trucos.
Los remedios de toda la vida siguen teniendo más vigencia de la que muchos imaginan. Algunos pasan de generación en generación, otros resurgen gracias a internet, pero solo unos pocos cuentan con el aval de los expertos. Entre ellos destaca uno tan sencillo como sorprendente: el truco de la patata, para evitar que los cristales se empañen. Una solución de emergencia que puede sacarte de un apuro cuando más lo necesitas.
3¿Cómo aplicarlo correctamente?
Para que el truco funcione, es importante seguir una serie de pasos básicos. Lo ideal es limpiar previamente el cristal con un paño seco para eliminar restos de suciedad o grasa. Después, se corta una patata por la mitad y se frota suavemente por la superficie interior, insistiendo en las zonas más propensas a empañarse.
Una vez aplicado, conviene dejar que el almidón se seque durante unos segundos. Y, si se desea, se puede pasar un paño muy suave para retirar el exceso sin eliminar la capa protectora. El resultado es un cristal aparentemente normal, pero mucho más resistente al empañamiento durante varias horas.







