Dejar a los niños en el cole, ir al supermercado o a cualquier otro sitio al que podrías llegar andando en pocos minutos… Son pequeños hábitos que todos hacemos a diario con nuestro coche, pero que a largo plazo te podrían salir caros.
David, que lleva toda la vida trabajando como mecánico, reconoce que «los coches que solo hacen trayectos cortos son los que más problemas acaban dando, aunque tengan pocos kilómetros». Es un patrón que se repite y que tiene una explicación bastante lógica detrás.
El problema es que, cuando hacemos trayectos de menos de 15 minutos, el coche pasa más tiempo funcionando en frío que en condiciones normales. Y eso, a la larga, te puede salir caro.
2Más consumo, más residuos y averías que tardan menos en llegar
Otro detalle a tener en cuenta de este tipo de trayectos cortos con tu coche es el consumo. En los primeros minutos tras arrancar, el motor necesita una mezcla más rica de combustible para funcionar correctamente, así que gasta más. Si todo el trayecto ocurre en esa fase inicial, el consumo medio tiende a subir y al final consumirás más combustible de la cuenta.
Por otro lado, el uso continuado en frío también afecta al aceite, que se degrada mucho antes y puede hacer que aparezca humedad en el motor. Con el paso de los meses, el funcionamiento será menos eficiente.
Y ojo con los motores diésel. La válvula EGR o el filtro de partículas necesitan altas temperaturas para poder funcionar correctamente. Si el coche casi siempre hace recorridos urbanos cortos, estos componentes van a acumular residuos y pueden aparecer averías relacionadas con la carbonilla o que el coche necesite regenerar con mayor frecuencia. Esas reparaciones no son precisamente baratas.


