Cuando se piensa en la inspección de una red ferroviaria moderna como la española, lo habitual es imaginar trenes especializados, cargados de sensores y tecnología, recorriendo los carriles a baja velocidad para detectar cualquier anomalía. Estos trenes auscultadores han sido durante décadas la herramienta principal para comprobar el estado de las vías del tren y prevenir fallos que puedan poner en riesgo la seguridad.
Sin embargo, en los últimos meses ADIF —el gestor de infraestructuras ferroviarias en España— ha decidido introducir un enfoque complementario que está dando mucho que hablar: el uso de vehículos todoterreno Toyota Hilux adaptados para circular directamente sobre los raíles. Esta alternativa no solo aporta versatilidad, sino que además resulta sensiblemente más rentable que emplear siempre los trenes auscultadores tradicionales.
3Una respuesta económica a los desafíos de mantenimiento
La principal razón por la que ADIF ha optado por utilizar estos vehículos híbridos entre carretera y tren es económica. La adquisición, mantenimiento y operativa de un tren auscultador especializado es una inversión millonaria que incluye tecnología punta, infraestructura compleja y altos costes de operación. Por el contrario, la adaptación de un Hilux con el sistema bivial cuesta una fracción de ese gasto —unos 33.000 euros solo por la adaptación, sin contar el vehículo en sí—, y su coste operativo es mucho menor.
Esto no significa que los trenes auscultadores vayan a desaparecer; estos siguen siendo insustituibles para tareas de medición exhaustiva, detección de microfisuras mediante ultrasonidos y otros análisis complejos que requieren precisión técnica. Lo que hace ADIF es ampliar su arsenal de herramientas con una alternativa más ágil y económica para inspecciones rápidas, revisiones rutinarias o desplazamientos en zonas con necesidad urgente de atención.








