En Estados Unidos, las reservas del Tesla Roadster admiten depósitos de hasta 215.000 euros sin garantía de entrega.
No es una filtración ni un rumor de foro. La cláusula figura en el acuerdo de reserva que la compañía publica en su propia web, donde reconoce que el vehículo sigue en desarrollo y que, en consecuencia, no puede garantizar ni la fecha de entrega ni que esta llegue a producirse. Traducido al bolsillo: un cliente puede adelantar el equivalente al precio completo de la versión más cara y quedarse, con contrato en la mano, sin coche y sin calendario.
La puesta en escena se repitió hace unos días, casi una década después de la primera. Tesla volvió a mostrar su segunda generación del Roadster con promesas aún más altas y con un detalle incómodo en el retrovisor: la vez anterior también se cobraron depósitos y el coche nunca entró en producción.
Qué dice exactamente el acuerdo de reserva
Tres puntos del documento merecen atención. El primero: la reserva no otorga una plaza confirmada en la línea de montaje, sino un lugar aproximado en la cola, y solo en el supuesto de que el Roadster llegue a fabricarse. El segundo: cualquier precio que se mencione hoy es una estimación, porque la marca todavía trabaja en las opciones, el equipamiento y el hardware definitivos. El tercero: la tarifa completa se comunicará cuando el cliente sea invitado a configurar su unidad.
La cifra máxima del depósito, 250.000 dólares —unos 215.000 euros al cambio actual—, coincide con el importe que se pidió en 2017 por la versión Founders Series. Entonces equivalía al precio completo del coche. Hoy funciona como una señal de intención que la compañía puede devolver sin haber entregado nada.
Un depósito de 215.000 euros por un coche sin fecha de entrega no es una reserva: es un préstamo sin intereses con la firma de una promesa.
Hay dos matices que juegan a favor del comprador. El primero es que la reserva es reembolsable en su totalidad, algo que conviene tener presente dado el historial del modelo anterior. El segundo es que la reserva no es transferible, cierto, pero el contrato no incorpora la cláusula de no reventa que sí acompañó a otras series especiales de la marca. Es decir, si el coche llega y no convence, el propietario podrá desprenderse de él con rapidez.
De la promesa de 2017 a una producción prevista para 2028
La primera presentación del Roadster de segunda generación se produjo en 2017. Entonces se abrió una lista de reservas con depósitos de hasta 250.000 dólares, el precio completo de la versión Founders Series. Nueve años después, aquel coche sigue sin existir. El historial completo del modelo, desde la primera generación eléctrica hasta el prototipo actual, está recogido en la ficha pública del vehículo.

Ahora la estimación oficial sitúa el arranque de la producción en 2028. Es la misma clase de fecha que la compañía ha ido moviendo en casi todos sus productos nuevos, y en el caso del Roadster anterior el calendario nunca llegó a cumplirse: no hubo fábrica, no hubo unidades, no hubo entregas. Las prestaciones anunciadas para esta versión —de 0 a 60 millas por hora, unos 96 km/h, en 0,81 segundos y con propulsores de cohete integrados— pertenecen, por ahora, al terreno de la promesa.
A eso se suma el contexto del mercado estadounidense: una marca que ha hecho del anuncio previo a la fabricación su seña de identidad y que ha convertido la puesta en escena en parte de su modelo de negocio. Las reservas, en la práctica, funcionan como financiación anticipada y como termómetro de demanda. La fórmula lleva años funcionando. También es la que ha dejado a los primeros clientes del Roadster esperando desde 2017.
Cómo se lee esta operación desde España
Para el aficionado español que haya seguido el modelo desde aquí, la cláusula tiene una lectura práctica inmediata: antes de firmar cualquier reserva de un vehículo en desarrollo conviene mirar bajo qué legislación se suscribe el contrato y qué derechos asisten al comprador. En la Unión Europea el marco de protección al consumidor es más exigente que el que ampara un acuerdo redactado y firmado al otro lado del Atlántico. Ese detalle pesa más que el escaparate.
En términos de mercado, el episodio deja una pregunta interesante para el sector europeo. El modelo de reserva anticipada se ha extendido entre fabricantes de eléctricos de altas prestaciones, pero casi siempre con importes de tres cifras y condiciones de devolución claras. Pedir el equivalente a 215.000 euros por un coche sin fecha ni ficha técnica cerrada sitúa la operación en otra liga, más cerca de la captación de capital que de la venta de automóviles.
También hay una lectura de calendario. Si la producción arranca en 2028, el Roadster llegará a un mercado europeo muy distinto del de hoy: con una red de carga mucho más densa, con baterías de nueva química en fase de industrialización y con una competencia que ya vende deportivos eléctricos con entrega inmediata. La ventana de sorpresa que el modelo tenía en 2017 estará cerrada.
Queda, de momento, una cifra redonda y una advertencia escrita en el propio contrato. El comprador que decida reservar puede hacerlo; el que prefiera esperar a ver el coche terminado, también. La diferencia entre ambos es de 215.000 euros y de una cláusula que conviene leer dos veces.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 215.000 euros, el depósito máximo del Tesla Roadster (250.000 dólares), reembolsable en su totalidad.
- Consejo práctico: si te planteas reservar un coche todavía en desarrollo, revisa la legislación que rige el contrato, exige por escrito la política de devolución y desconfía de las fechas de producción no vinculantes.
- Así te afecta: el modelo de reserva anticipada llega a España con importes cada vez más altos; saber qué firmas y qué recuperas marca la diferencia entre una señal de compra y un dinero inmovilizado durante años.

