Las carreteras esconden historias que van mucho más allá del asfalto que vemos a simple vista. Una de las más llamativas tiene que ver con los neumáticos usados, un residuo complejo y voluminoso que durante décadas ha sido un quebradero de cabeza para administraciones y fabricantes. Hoy, esas montañas de gomas parecen haber encontrado una segunda vida como parte del firme de nuestras vías.
La idea es tan atractiva como polémica: convertir un problema ambiental en una solución técnica. El asfalto cauchutado, elaborado a partir de neumáticos fuera de uso, promete carreteras más duraderas y silenciosas. Pero no todos ven este ‘oro negro’ con los mismos ojos. Ecologistas como David alertan de que el debate no puede quedarse solo en las ventajas, sino que debe analizarse qué ocurre realmente con los neumáticos y su impacto a largo plazo.
6Microplásticos y tráfico: el debate pendiente
A todo esto se suma el problema de las partículas de desgaste. El roce constante entre ruedas y firme es una de las principales fuentes de microplásticos en el medio ambiente. Estas diminutas partículas viajan por el aire, se depositan en suelos, ríos y mares, y forman parte de un problema global que todavía no tiene solución clara.
Utilizar neumáticos reciclados en el asfalto ayuda a gestionar residuos, pero no elimina la generación de microplásticos asociada al tráfico rodado. Para muchos expertos, este es el punto clave: el asfalto con caucho puede ser parte de la economía circular, pero no sustituye a políticas más ambiciosas que reduzcan la dependencia del coche y el consumo masivo de neumáticos.








