Las carreteras esconden historias que van mucho más allá del asfalto que vemos a simple vista. Una de las más llamativas tiene que ver con los neumáticos usados, un residuo complejo y voluminoso que durante décadas ha sido un quebradero de cabeza para administraciones y fabricantes. Hoy, esas montañas de gomas parecen haber encontrado una segunda vida como parte del firme de nuestras vías.
La idea es tan atractiva como polémica: convertir un problema ambiental en una solución técnica. El asfalto cauchutado, elaborado a partir de neumáticos fuera de uso, promete carreteras más duraderas y silenciosas. Pero no todos ven este ‘oro negro’ con los mismos ojos. Ecologistas como David alertan de que el debate no puede quedarse solo en las ventajas, sino que debe analizarse qué ocurre realmente con los neumáticos y su impacto a largo plazo.
3Menos ruido y más durabilidad
Desde el punto de vista técnico, los resultados son prometedores. Diversos estudios indican que el asfalto modificado con caucho mejora la resistencia a la deformación y al agrietamiento prematuro, siempre que el diseño y la ejecución sean correctos. Para el conductor, esto se traduce en carreteras en mejor estado durante más tiempo.
Otro aspecto clave es la reducción del ruido. En pruebas realizadas en zonas de clima frío, el asfalto con neumáticos reciclados ha logrado disminuir entre 2 y 3 decibelios el sonido del tráfico. Puede parecer poco, pero para quienes viven cerca de una autovía supone una diferencia notable en su calidad de vida.








