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sábado, 17 enero 2026

David (37), ecologista: ‘Aunque pueda parecer una solución perfecta que muchos ven como ‘oro negro’, no nos gusta nada el sitio donde acaban los neumáticos viejos’

El reciclaje de neumáticos para fabricar carreteras gana terreno en todo el mundo. Pero, a pesar de sus ventajas, genera dudas ambientales. ¿Es una solución, o solo un parche más al problema de las ruedas?

Las carreteras esconden historias que van mucho más allá del asfalto que vemos a simple vista. Una de las más llamativas tiene que ver con los neumáticos usados, un residuo complejo y voluminoso que durante décadas ha sido un quebradero de cabeza para administraciones y fabricantes. Hoy, esas montañas de gomas parecen haber encontrado una segunda vida como parte del firme de nuestras vías.

La idea es tan atractiva como polémica: convertir un problema ambiental en una solución técnica. El asfalto cauchutado, elaborado a partir de neumáticos fuera de uso, promete carreteras más duraderas y silenciosas. Pero no todos ven este ‘oro negro’ con los mismos ojos. Ecologistas como David alertan de que el debate no puede quedarse solo en las ventajas, sino que debe analizarse qué ocurre realmente con los neumáticos y su impacto a largo plazo.

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El asfalto con caucho como ‘oro negro’

Fuente propia

La reutilización de neumáticos en carreteras consiste, de forma simplificada, en triturarlos hasta obtener un granulado fino que se mezcla con el asfalto. El resultado es un firme más elástico y resistente a las grietas. Países como Estados Unidos o Brasil llevan más de una década aplicando esta tecnología en determinadas obras, respaldados por normativas técnicas específicas.

Los defensores de esta solución subrayan que cada kilómetro de carretera puede absorber miles de neumáticos, reduciendo así la presión sobre vertederos. En algunos proyectos, una sola capa de asfalto con caucho permite reciclar hasta 2.000 neumáticos por carril y milla, una cifra nada despreciable cuando se habla de grandes infraestructuras.

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