Invertir casi 10.000 euros en un curso no es una decisión fácil ni que debas tomar a la ligera, y menos aún si has decidido cambiar de rumbo profesional y dedicarte a un sector completamente diferente. Cada vez más personas se interesan por el trabajo de maquinista ferroviario, un perfil que en los últimos años ha ganado visibilidad porque el sector demanda relevo generacional y profesionales cualificados.
Así lo explica Silvia, que tiene 37 años y lleva tres trabajando en una compañía ferroviaria. Antes, trabajó en otros ámbitos del transporte y tiene claro que aunque el acceso es duro, largo y caro, el resultado compensa con creces. Y como ella, muchos alumnos han seguido el mismo camino para estudiar un curso de maquinista. ¿Merece la pena pasar el proceso?
3¿Por qué lo comparamos con camión o autobús?
Hay quien compara el transporte ferroviario con conducir en camión o autobús, pues no deja de ser transporte al uso. Desde fuera, a priori el trabajo de maquinista es más cómodo, por la cabina cerrada, los itinerarios definidos y menos imprevistos. Y todo eso es cierto, pero la responsabilidad también es distinta y en muchos aspectos, mayor.
Silvia explica que, en su caso, tuvo mucho sentido por los horarios más estructurados, un entorno controlado y una profesión técnica. «No es mejor para todo el mundo, pero si encaja contigo, le da muchas vueltas a otros trabajos«, explica ahora.
Y ahí está la clave. El curso de maquinista no es corto, ni fácil ni barato, pero si buscas estabilidad, especialización y estás dispuesto a volver a estudiar, es una salida profesional a tener en cuenta.








