El Shelby Cobra Daytona Coupé de 1964 pulveriza el récord: 43 millones por el coche americano más caro

El chasis CSX2300, tercero de los seis Daytona Coupé construidos, casi duplicó su estimación de salida y triplicó el récord previo de la marca. Es el único de los seis ejemplares que Carroll Shelby tuvo en propiedad, entre 1975 y 1998.

El Shelby Cobra Daytona Coupé con bastidor CSX2300 se remató en 42.905.000 dólares: ningún coche americano se había pagado nunca tan caro en una puja pública.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: el chasis CSX2300, tercero de los seis Daytona Coupé construidos por Shelby American, dobló el récord anterior del automóvil estadounidense en subasta pública.
  • No te lo puedes perder: es el único de los seis que perteneció a Carroll Shelby, que lo conservó entre 1975 y 1998 y lo hizo restaurar por el especialista Mike McCluskey.
  • Cifras y cotización: estimación ‘por encima de 25.000.000 de dólares’ y precio de martillo de 42.905.000; el récord de marca previo eran 13.750.000 (CSX 2000, RM Sotheby’s Monterey 2016) y el americano, 22.000.000 (Duesenberg SSJ, 2018).

El tercero de seis y el único que Carroll Shelby guardó para sí

La subasta de Gooding Christie’s en Pebble Beach, celebrada en plena Monterey Car Week de 2026, partía de una estimación deliberadamente elástica: ‘por encima de 25.000.000 de dólares’. El martillo la rebasó en casi dieciocho millones, y con ello el coche americano más caro de la historia dejó de ser una discusión teórica para convertirse en una factura.

El ejemplar se vendió restaurado a la librea azul y al número 12 con los que compitió en las 12 Horas de Sebring de 1965. El detalle no es menor: hablamos del tercero de los seis Shelby Daytona Coupé que la factoría construyó con un propósito muy concreto, derribar al Ferrari 250 GTO.

Publicidad

El resultado inscribió el nombre del modelo en cuatro registros simultáneos, según el recuento difundido por la casa tras el remate:

  • el coche de fabricación estadounidense más caro vendido en subasta pública;
  • el Shelby más caro de todos los tiempos;
  • el coche más caro rematado en Pebble Beach;
  • y el más caro en la historia de Gooding Christie’s.

Conviene medir el salto contra los dos registros que ha desplazado. El récord de la marca lo sostenía el 260 Cobra CSX 2000, el primero de la saga, adjudicado en 13.750.000 dólares en RM Sotheby’s Monterey 2016: el Daytona lo ha multiplicado por tres. El récord americano correspondía al Duesenberg SSJ de 1935, vendido en 22.000.000 en Gooding Pebble Beach 2018, que conserva intacto su título de coche de preguerra más caro.

Ningún coche nacido en Estados Unidos había rebasado los veintidós millones; el Daytona cruzó esa frontera con veintiuno de margen.

La carrocería de Peter Brock que nació para derribar al 250 GTO

El Daytona Coupé no fue un ejercicio de estilo, sino un instrumento de guerra comercial. La silueta cerrada la dibujó Peter Brock y la ejecutó en aluminio ligero el carrocero Carrozzeria Gransport, con el encargo explícito de arrebatarle a Ferrari el campeonato FIA de GT. De ahí la paradoja del lote: un coche concebido para ganar carreras se ha convertido, sesenta y dos años después, en el más caro del país que lo parió.

Su debut mundial llegó en el Tour de France Automobile de 1964, con Bob Bondurant y Jochen Neerpasch a los mandos. Ganó las dos primeras etapas antes de que la mecánica dijera basta, un patrón bastante habitual en la breve vida competitiva del modelo.

Al año siguiente fue pieza clave de la temporada en la que Shelby American derrotó a Ferrari en el campeonato FIA de GT. El CSX2300 terminó tercero de clase y sexto absoluto en Daytona, tercero de clase en Sebring y se sumó después a la campaña europea dirigida por Alan Mann Racing, con un tercero de clase en Nürburgring y un segundo en Reims.

El cambio reglamentario de la FIA para 1966 dejó al modelo fuera de combate y el esfuerzo de Shelby se trasladó al programa Ford GT40. Aun así, el CSX2300 fue el único de los seis que prolongó su carrera internacional más allá del equipo de fábrica: compitió en Japón hasta 1968, con presencia en Fuji Speedway y en el Gran Premio de Japón.

Publicidad

Dos restauraciones y una procedencia que no admite discusión

Entre 1975 y 1998 el coche perteneció a Carroll Shelby, y sigue siendo el único Daytona Coupé que su creador tuvo en propiedad. Fue él quien confió a Mike McCluskey, especialista de Torrance, en California, una restauración integral para devolver el ejemplar a su especificación de 1965. Durante aquellos años se exhibió en citas de marca como SAAC-9 en Anaheim (1994) y el Cobra 30th Reunion de Sonoma (1995), además de aparecer en los Monterey Historic Automobile Races.

En 2000, ya en manos de Larry Bowman, afrontó una segunda restauración que esta vez preservó la evidencia física de su historial deportivo, un matiz que el coleccionista avezado valora tanto como el acabado. En 2003 volvió a la luz en los Monterey Historics y en el Goodwood Revival.

Publicidad

El vendedor lo conservó más de dos décadas y lo usó como se usan los coches que todavía funcionan: Tour Auto, Modena Cento Ore, Goodwood Revival y Festival of Speed, con una aparición en julio de 2026, apenas unas semanas antes del remate.

Lo que el remate dice del mercado americano

Con los rankings cerrados a 16 de agosto de 2026, el CSX2300 figuraba como el quinto coche más caro vendido en subasta pública del mundo y el tercer mejor resultado alcanzado en una puja estadounidense. El dato importa porque revela una anomalía: entre el centenar largo de automóviles que han superado los diez millones en subasta pública, los fabricados en Estados Unidos siguen siendo minoría.

Dentro de la propia casa el salto es igual de elocuente. El récord de Gooding Christie’s en Pebble Beach lo tenía un Ferrari 250 GT SWB California Spider Competizione de 1961, adjudicado en 25.305.000 dólares en 2025; doce meses después el Daytona lo superó en más de diecisiete millones. En el frente americano, el techo pasó de 22 a casi 43 millones en ocho años, y no por una inflación general del mercado, sino por la irrupción del coleccionismo de competición americana en la primera división internacional.

El precio se explica por acumulación de factores, no por uno solo. Solo existen seis Daytona Coupé, el modelo apenas sale al mercado y este es el único con propiedad Shelby documentada; además, su historial es continuo, con carreras hasta 1968, y sus dos restauraciones están fechadas y atribuidas. En un universo de seis chasis, cualquier duda sobre la identidad del bastidor pesa más que en cualquier otro segmento del coleccionismo.

A la cifra de martillo hay que añadirle la comisión del comprador, que en este nivel no aparece en los titulares pero engorda la factura final en varios millones. Es la letra pequeña que conviene recordar cuando se comparan récords: los 42.905.000 dólares son lo que pagó el mejor postor antes de los gastos.

Con seis coches en el mundo y un coleccionismo americano que acaba de entrar en la primera división, la pregunta razonable ya no es cuánto vale un Daytona, sino cuántos años pasarán antes de que otro ejemplar se cruce en una subasta. La respuesta, casi siempre, es demasiados.