Estás conduciendo por la ciudad, llegas a un cruce y el semáforo se pone en rojo. En ese momento, sientes la tentación de coger el teléfono para revisar ese mensaje que acaba de llegar o para echar un vistazo rápido a tus redes sociales. Parece un acto inofensivo porque el coche no se mueve, pero la realidad es diferente.
Aunque se trata de un hábito muy extendido, lo cierto es que esa pequeña consulta al móvil mientras esperas a que la luz cambie a verde puede salirte muy cara. Una joven agente de policía nos lo cuenta.
El error de concepto cuando paramos en un semáforo

Muchos conductores tienen la falsa creencia de que la prohibición de usar el móvil solo se aplica cuando el coche se mueve. Sin embargo, para el Código de Circulación, el concepto de conducir abarca mucho más que el simple movimiento físico. Cuando estás ante un semáforo en rojo, te encuentras en una situación de parada momentánea dentro del flujo del tráfico, pero sigues formando parte activa de la circulación.
Estar parado en un semáforo no es lo mismo que estar estacionado con el motor apagado en un lugar permitido. Mientras esperas tu turno para pasar, tienes que mantener el control sobre lo que ocurre a tu alrededor. Sonia comenta que la mayoría de conductores se sorprenden cuando les dan el alto por este motivo, alegando que el coche no se estaba moviendo. Pero la norma es clara: mientras estés en el carril y el semáforo sea el que marque tu ritmo, estás conduciendo.
La multa por consultar el móvil en un semáforo

Actualmente, utilizar el teléfono móvil de forma manual mientras estás en un semáforo se considera una infracción grave. Esto se traduce de forma inmediata en una multa de 200 euros. Pero la sanción económica no es lo único que debe preocuparte. Lo más doloroso para muchos es la pérdida de puntos. En este momento, realizar esta acción conlleva la retirada de tres puntos de tu permiso de conducir.
Además, la DGT tiene la intención de endurecer estas medidas en el futuro. Aunque todavía no se ha aprobado un cambio oficial en las sanciones actuales, se ha debatido mucho sobre aumentar la detracción de puntos a cuatro o incluso seis, equiparándolo a las conductas más peligrosas en carretera.
Y no pienses que solo te pueden multar si tienes a un agente de policía justo al lado de tu ventanilla. Los métodos para detectar este tipo de infracciones han evolucionado muchísimo en los últimos años. Por supuesto, la policía realiza controles rutinarios y patrulla las calles, pero no son los únicos ojos que vigilan lo que haces dentro del habitáculo de tu coche.
Hay coches camuflados y agentes de paisano que circulan como cualquier otro conductor y que tienen como misión detectar estas distracciones. Además, la DGT cuenta con una red de cámaras de alta definición situadas de forma estratégica en las carreteras y núcleos urbanos. Estas cámaras son capaces de captar con total nitidez si llevas el móvil en la mano o si no llevas puesto el cinturón de seguridad. También se utilizan drones y helicópteros en determinadas zonas para supervisar el comportamiento de los conductores desde el aire.
Los riesgos de las distracciones con el móvil al volante

El uso de aplicaciones de mensajería como WhatsApp es uno de los factores que más ha disparado la siniestralidad en las ciudades. Algunos estudios indican que el riesgo de sufrir un accidente aumenta cuando decidimos escribir o leer mensajes mientras estamos al volante. Aunque en un semáforo el riesgo de un choque fuerte parece menor, las distracciones provocan alcances traseros y atropellos que podrían evitarse fácilmente si mantuviéramos la vista en la carretera.
Sonia recalca que el ritmo cardíaco de un conductor suele alterarse cuando recibe una notificación o mantiene una conversación telefónica, lo que afecta a su capacidad de tomar decisiones lógicas y rápidas. La conducción requiere de tus cinco sentidos y de una calma constante. El teléfono móvil rompe esa burbuja de seguridad y te expone a situaciones de riesgo innecesarias por una simple notificación que puede esperar cinco minutos.
Ninguna notificación es tan importante como tu seguridad y la de las personas que comparten la vía. Al final del día, esos segundos que ganas mirando la pantalla en un semáforo no compensan el riesgo de un accidente ni el coste de una sanción que podrías haber evitado.








