Frenar o acelerar frente a un semáforo en ámbar: el RGC te dice lo que debes hacer en función de cada circunstancia para que no te multen

Un semáforo en ámbar te obliga a parar como si se tratara de una luz roja fija, siempre que puedas hacerlo con seguridad.

No es lo mismo si pegas un acelerón con un semáforo en ámbar para querer ser el más listo y no perder tiempo que si lo haces porque frenar podría provocar un accidente. Esa diferencia está contemplada en el Reglamento General de Circulación (RGC) y es lo que puede hacer que te lleves una multa o que un agente considere que tu comportamiento ha sido adecuado.

Es cierto que muchos conductores interpretan el color ámbar del semáforo como un ‘área gris’ en el RGC. Es decir, creen que como no es rojo, no tienen la obligación de detenerse, pero tampoco es un semáforo en verde. Hay situaciones en las que está justificado no detener el coche y otras en las que puedes acabar con la misma sanción económica que si te saltaras el semáforo.

Qué significa el semáforo en ámbar, según el RGC

semáforo en ámbar
Fuente: Direct Seguros

El RGC establece que una luz amarilla fija obliga a pararse en las mismas condiciones que si fuera roja. Es decir, la norma es frenar y parar antes del semáforo o de la línea de detención, si es que la hay. Ahora bien, la normativa establece una excepción importante.

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Si cuando se enciende la luz ámbar el vehículo está tan cerca del punto de detención que no es posible frenar en condiciones de seguridad suficientes, entonces se puede continuar la marcha. Es la solución para evitar un mal mayor.

¿Y qué consideramos como ‘condiciones de seguridad suficientes’? No es que el RGC contemple una distancia concreta, porque no puede haberla y es una cuestión en la que influyen muchos factores, como la velocidad, la adherencia del asfalto, el estado del vehículo y lo que ocurre por detrás.

Por ejemplo, imagina que circulas con un vehículo muy pegado detrás que no está respetando la distancia de seguridad. Si de repente pegas un frenazo ante un semáforo en ámbar para no saltártelo, seguramente el coche de atrás no tendría margen de reacción y podría terminar en una colisión por alcance.

En estas situaciones, sí que está justificado que no te pares en el semáforo en ámbar. Lo que no puedes hacer es pegar el acelerón en el último momento para pasar antes de que se ponga en rojo. La próxima vez que dudes, recuerda que el RGC establece que la prioridad es pararse, a no ser que detenerse sea más peligroso que continuar la marcha.

Eso sí, también es posible que encuentres una luz ámbar intermitente. En ese caso, no es obligatorio que te pares ante el semáforo, pero sí que es necesario extremar la precaución y ceder el paso si es necesario.

Frenar o continuar la marcha: trucos para decidir sin exponerte a una multa

semaforo ambar en cruce de ciudad
Fuente: propia / IA

El problema en este tipo de situaciones es que la reacción automática de muchos conductores es acelerar y creer que les da tiempo. Porque una cosa es cruzar el semáforo en ámbar porque no te queda más remedio y otra hacerlo cuando ya está en rojo.

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Rebasar un semáforo en rojo está castigado con 200 euros de multa y la retirada de 4 puntos del carnet de conducir. Y ojo, no necesariamente hace falta que un agente esté presente, porque cada vez hay más radares ‘foto-rojo’ que detectan si cruzas la línea de detención cuando ya está en rojo. Un agente puede dudar, pero la tecnología te cazará aunque sea por décimas de segundo.

Entonces, si estás a una distancia razonable del semáforo y puedes frenar de manera progresiva sin poner en peligro a nadie, debes hacerlo. En cambio, si el semáforo en ámbar te sorprende cuando estás a punto de cruzar la línea de detención y es peligroso frenar, puedes continuar la marcha. Y esto también tiene mucho que ver con algo que pasamos por alto, como es la conducción anticipativa.

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