Elegir entre un seguro a terceros o un todo riesgo sin franquicia cambia la prima anual en hasta 400 euros. No es un detalle menor: hablamos de la misma cobertura obligatoria con capas distintas de protección sobre el coche propio.
Qué cubre cada modalidad y dónde está el límite
El seguro a terceros básico cubre lo que exige la ley: la responsabilidad civil frente a terceros. Paga los daños que causes a otro vehículo, a un peatón o al mobiliario urbano, hasta el límite de capital que fija la póliza. Lo que no cubre, en ningún caso, es tu propio coche. Si te das contra un muro, la reparación sale íntegra de tu bolsillo.
La siguiente capa es el terceros con lunas, que añade la rotura de parabrisas, ventanillas y espejos. Sobre esa base, el seguro a terceros ampliado incorpora robo, incendio, fenómenos meteorológicos y, según la compañía, asistencia en carretera o defensa jurídica. En la práctica funciona como un todo riesgo recortado: protege el coche ante imprevistos que no dependen de ti, pero no ante un golpe que tú mismo provocas.
El todo riesgo con franquicia sí entra en los daños propios, con una condición: en cada parte asumes una cantidad fija antes de que la aseguradora pague. El todo riesgo sin franquicia elimina esa condición y es la modalidad más cara de las cuatro.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros básico | Responsabilidad civil obligatoria y defensa jurídica básica. Sin daños del coche propio. | Entre 250 y 320 euros anuales. |
| Terceros con lunas | Lo anterior más rotura de parabrisas, ventanillas y espejos. | Entre 290 y 380 euros anuales. |
| Terceros ampliado | Suma robo, incendio, fenómenos meteorológicos y asistencia según póliza. | Entre 350 y 450 euros anuales. |
| Todo riesgo con franquicia | Daños propios incluidos, con franquicia de 300 a 600 euros por parte. | Entre 450 y 650 euros anuales. |
| Todo riesgo sin franquicia | Daños propios sin cantidad a cargo del asegurado. | Entre 600 y 900 euros anuales. |
Las horquillas son orientativas: dependen del modelo, la antigüedad, la potencia, la provincia y, sobre todo, del historial del conductor. La franquicia habitual se mueve entre los 300 y los 600 euros por parte, y ese es el número que decide si el salto al todo riesgo compensa o no.
La franquicia no es un castigo: es lo que hace bajar la prima, y compensa mientras la reparación supere ese umbral.
Cómo funciona la franquicia y cuándo compensa dar el salto
Una franquicia de 400 euros significa que, ante un golpe de 1.200 euros, la aseguradora paga 800 y tú asumes los 400 primeros. Si la reparación cuesta 350, no presentas parte: lo pagas tú y evitas que el siniestro impacte en tu bonus malus, el sistema que premia con descuento al conductor sin partes y penaliza al que acumula.
A partir de ahí, la decisión es de perfil. Un coche de menos de cinco años, con valor de reposición alto y quizá financiado, encaja mejor con un todo riesgo: reparar una carrocería o un faro led puede superar con holgura el coste anual de la prima. Un coche de más de nueve años, con valor de mercado bajo, rara vez justifica ese pago; el terceros ampliado cubre los imprevistos que de verdad duelen.
También cuenta el uso. Quien aparca en garaje, hace menos de 10.000 kilómetros al año y acumula ejercicios sin siniestros tiene margen para ajustar la prima a la baja. Quien deja el coche en la calle cada noche asume más riesgo de robo y de golpe sin testigo.
Qué mirar antes de firmar y cuándo revisar la prima
Antes de firmar conviene revisar tres cosas. La primera, el límite de la responsabilidad civil: las coberturas mínimas legales se quedan cortas ante un siniestro con lesionados, y muchas pólizas amplían el capital hasta los 50 millones de euros. La segunda, cómo se valora el coche en caso de siniestro total: el valor venal de mercado no es lo mismo que el valor de nuevo. La tercera, las exclusiones por conducción bajo los efectos del alcohol o por circular sin la ITV en vigor.
La supervisión de todo lo anterior corresponde a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), el organismo público que vigila el sector asegurador en España. Si una cobertura no figura en la documentación contractual, no forma parte de la póliza.
El momento de decidir es la renovación. La ley permite cancelar la póliza sin penalización comunicándolo con un mes de antelación al vencimiento, y esa fecha aparece en el recibo. Comparar entonces la prima con el mercado, revisar si el coche ha perdido valor y ajustar la modalidad es la fórmula más sencilla de no pagar de más. Las estadísticas que publica Unespa sitúan la prima media del seguro de coche en España en torno a los 400 euros anuales, así que cualquier desvío de más de 100 euros merece una llamada.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: cuatro niveles de protección que van de la responsabilidad civil obligatoria del terceros básico al todo riesgo sin franquicia, con lunas, robo, incendio, fenómenos meteorológicos y daños propios según la modalidad contratada.
- A quién va dirigido: el terceros básico encaja en coches de más de nueve años y bajo kilometraje; el terceros ampliado, en quien quiere cubrir imprevistos sin asumir daños propios; el todo riesgo, en vehículos de menos de cinco años o financiados.
- Cuánto cuesta: las horquillas orientativas van de los 250 a los 320 euros anuales del terceros básico a los 600-900 euros del todo riesgo sin franquicia, con franquicias habituales de 300 a 600 euros por parte.

