El auge del patinete eléctrico ha revolucionado la movilidad urbana. Rápidos, económicos y fáciles de manejar, se han convertido en una alternativa perfecta para los trayectos cortos y, para muchos, en un aliado seguro contra los atascos. Pero este crecimiento también ha traído consigo un aumento notable de accidentes, conflictos entre usuarios y peatones, y una laguna legal que, hasta ahora, muchos han preferido ignorar.
En medio de esta situación, profesionales del sector asegurador, como Dolores, llevan tiempo alertando de un riesgo que no solo afecta al bolsillo, sino también a la responsabilidad penal. Porque, aunque muchos usuarios no lo sepan, circular sin un seguro puede convertir un simple trayecto al trabajo en un serio quebradero de cabeza si ocurre un accidente.
2Cuando un accidente cambia la vida
Dolores recuerda especialmente un caso que le impactó, el de un chico que circulaba con su patinete eléctrico camino a la universidad. «No iba rápido, pero se despistó y chocó con una señora mayor que cruzaba el paso de peatones. La mujer cayó y se fracturó la cadera». El joven no tenía seguro, y la indemnización superó los 30.000 €. «Tuvieron que embargar parte de los bienes de sus padres», añade.
Situaciones así, lejos de ser casos aislados, se repiten cada vez más. La popularidad del patinete ha multiplicado la convivencia entre usuarios y peatones, y también los conflictos. “La mayoría de estos accidentes no son por temeridad, sino por despistes. Pero la responsabilidad sigue ahí, y alguien tiene que pagar los daños. Sin un seguro, ese alguien eres tú”.








