El auge del patinete eléctrico ha revolucionado la movilidad urbana. Rápidos, económicos y fáciles de manejar, se han convertido en una alternativa perfecta para los trayectos cortos y, para muchos, en un aliado seguro contra los atascos. Pero este crecimiento también ha traído consigo un aumento notable de accidentes, conflictos entre usuarios y peatones, y una laguna legal que, hasta ahora, muchos han preferido ignorar.
En medio de esta situación, profesionales del sector asegurador, como Dolores, llevan tiempo alertando de un riesgo que no solo afecta al bolsillo, sino también a la responsabilidad penal. Porque, aunque muchos usuarios no lo sepan, circular sin un seguro puede convertir un simple trayecto al trabajo en un serio quebradero de cabeza si ocurre un accidente.
1El desconocimiento que puede salir caro
Dolores recibe a diario en su oficina usuarios de patinete eléctrico convencidos de que «es como una bici» y no necesitan más que cargar la batería para poder circular. Pero cuando ella les explica las consecuencias de no llevar seguro, las caras cambian. La gente se sorprende mucho, pero es que estamos hablando de un vehículo que puede causar daños importantes. Aunque no vayas rápido, cualquier caída o golpe con un peatón puede suponer indemnizaciones de miles de euros».
El problema principal es la falta de información. Muchos creen que, al no estar matriculados, los patinetes no requieren seguro. Sin embargo, en muchos municipios ya es obligatorio, y en países como Francia o Alemania lo exigen desde hace tiempo. En España, la obligatoriedad entrará en vigor el próximo 2 de enero de 2026.








