Cada tres segundos, un conductor español necesita la ayuda de su seguro. Ya sea por una avería en medio de la autovía, un golpe en el aparcamiento o un siniestro de mayor gravedad, solo en 2024, las compañías gestionaron cerca de 11 millones de incidentes que costaron más de 10.000 millones de euros. Esto supone un gasto de 920 euros de media, según revela el último informe de la patronal de las aseguradoras, UNESPA.
La asistencia en carretera se lleva la palma en lo que a frecuencia se refiere: dos de cada cinco llamadas al seguro son para solucionar problemas con la mecánica, un pinchazo o un golpe de chapa, por ejemplo. El coste medio de estos procedimientos apenas alcanza los 149 euros por intervención, pero su volumen convierte esta cobertura en una de las más demandadas del sector, al concentrar más del 40% de las intervenciones y ser una de la áreas de mayor actividad para las operadoras de seguros.
Aunque su frecuencia es menor, los accidentes con responsabilidad civil corporal —aquellos en los que hay heridos— son los más gravosos para las aseguradoras económicamente: cada siniestro cuesta de media 7.218 euros. Aunque solo representan el 4,3% de todos los percances, absorben más de un tercio del total del dinero que pagan las aseguradoras en indemnizaciones.
Los incendios de vehículos ocupan el segundo puesto en el ranking de siniestros más caros, con un desembolso medio de 4.436 euros por caso. Una cifra que contrasta con la relativa baja frecuencia de este tipo de incidentes. Para UNESPA, esto evidencia que algunas coberturas que no figuran entre las más populares en contratación sí se traducen en incidentes de gran severidad cuando ocurren.
¿Qué coberturas contratan realmente los españoles en su seguro?

El análisis de las pólizas del seguro revela patrones curiosos. El 94,6% de las pólizas tienen contratada la protección del conductor responsable del siniestro, mientras que también es popular contratar la defensa jurídica (87,6% de las pólizas) y solo el 56,4% de los asegurados contrata asistencia en carretera, a pesar de ser la cobertura más utilizada en la práctica representando cuatro de cada diez incidentes.
Más llamativo aún: apenas cuatro de cada diez asegurados (39,9%) tienen protección para daños propios en su vehículo, cuando este tipo de percances representa uno de cada cinco siniestros y cuesta de media 1.090 euros. La retirada de carnet, por su parte, solo está presente en el 26,8% de las pólizas.
La rotura de lunas sí goza de mejor aceptación, con un 77,8% de penetración, consolidándose como una de las coberturas voluntarias favoritas de los conductores españoles.
El perfil del conductor marca la diferencia

La edad y el tipo de vehículo dibujan mapas del seguro muy diferentes. Los conductores jóvenes tienden a economizar en coberturas como daños propios, mientras que los más veteranos apuestan claramente por proteger las lunas y contratar asistencia en viaje.
Las motos y ciclomotores presentan un patrón particular: menos protección contra incendios, robos o daños, pero alta contratación de asistencia en carretera y defensa jurídica. Los turismos, en cambio, mantienen tasas elevadas en prácticamente todas las coberturas voluntarias.
Madrid, Barcelona y Valencia: los puntos calientes del mapa
La geografía de los siniestros según los datos analizados por UNESPA dibuja un país de contrastes. Madrid encabeza todas las estadísticas en siniestros y pagos del seguro, con 2,77 millones de incidentes y 1.813 millones de euros desembolsados por las aseguradoras. Le siguen Barcelona (842.527 siniestros y 938,3 millones) y Valencia (584.498 percances y 481,3 millones).
En el otro extremo, Soria, Palencia, Teruel y Zamora registran los volúmenes más bajos, en consonancia con su menor densidad de población y movilidad.
¿Dónde se conduce mejor (y peor) en España?

La probabilidad de tener un accidente varía notablemente según la ciudad. Melilla, Jerez de la Frontera y Algeciras lideran el ránking de golpes de chapa, mientras que Chiclana de la Frontera destaca negativamente en accidentes graves.
El medallero de la buena conducción lo encabezan Orihuela, El Prat de Llobregat y Barcelona para los incidentes leves. En cuanto a accidentes graves, Huesca, San Sebastián y Sant Cugat del Vallès presumen de tener los conductores más prudentes del país.








