España circula con 9,2 millones de coches de más de 20 años, y esa cifra explica por qué el seguro de coche antiguo a terceros gana peso frente al todo riesgo. El parque suma 31,7 millones de vehículos y más del 60% supera ya la década de antigüedad, según el informe sobre renovación del parque móvil que SigmaDos ha elaborado para la Fundación Repsol con Sernauto, Faconauto y la Universidad Politécnica de Madrid, con el respaldo de la DGT.
Por qué el todo riesgo deja de compensar con los años
El cálculo es aritmético antes que emocional. La modalidad a todo riesgo cubre los daños del propio vehículo, pero la indemnización nunca supera el valor de mercado del coche en el momento del siniestro. En un modelo de dos décadas ese valor venal puede haberse quedado en unos cientos de euros, mientras la prima no baja en la misma proporción: se calcula sobre la cobertura contratada y el perfil de riesgo, no sobre lo que el coche vale en un anuncio de segunda mano. El funcionamiento básico del seguro de automóvil ayuda a entender ese desajuste.
De ahí que muchas pólizas de todo riesgo incluyan una franquicia, la parte del siniestro que asume el usuario antes de que la aseguradora pague. En coches antiguos suele ser alta para ajustar la prima a un vehículo de bajo valor: entre 300 y 600 euros por siniestro en las modalidades más habituales del mercado.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros | Daños causados a otros vehículos, personas y bienes, más defensa jurídica. No cubre los daños del propio coche. | Desde unos 200 euros anuales en un coche de más de 15 años con bonus alto. |
| Terceros con lunas | Suma la reparación o sustitución del parabrisas, sin franquicia en la mayoría de las pólizas. | En torno a 20 o 40 euros más al año que la modalidad básica. |
| Todo riesgo con franquicia | Añade los daños del propio vehículo, con una franquicia que asume el conductor en cada parte. | Parte de 350 euros anuales; la franquicia habitual va de 300 a 600 euros. |
Las horquillas son orientativas y varían según compañía, modelo, provincia y antigüedad. Lo que no cambia es la lógica de cada modalidad ni el alcance real de lo que cubre.
A quién le sale a cuenta y cómo se ahorra sin recortar cobertura
El seguro a terceros para coche viejo encaja en tres perfiles: quien recorre pocos kilómetros al año, quien mantiene un segundo vehículo para trayectos urbanos y quien asume que un golpe propio no justifica la prima. La cobertura mínima paga los daños causados a otros vehículos, a las personas y a los bienes de terceros, además de la defensa jurídica; lo que deja fuera son precisamente los daños del propio coche.
Con veinte años a cuestas, la póliza debe cubrir lo que de verdad no podrías pagar de tu bolsillo: los daños a otros. Lo demás es prima que se pierde.
Hay margen para bajar la prima sin tocar la cobertura esencial:
- Declarar el uso real del vehículo y el kilometraje anual: el tarificado por uso ajusta la prima a lo que de verdad se conduce.
- Revisar el valor asegurado del coche en cada renovación, porque la prima del todo riesgo no siempre acompaña a la caída del valor venal.
- Agrupar la póliza del coche con la del hogar cuando la compañía ofrece descuento por multirriesgo.
- Comparar dos o tres ofertas en el momento de renovar, que es cuando se puede cambiar sin coste añadido.
Antes de firmar conviene leer tres apartados: la asistencia en viaje (si la grúa cubre desde el domicilio o solo desde la vía), la cobertura de ocupantes y las exclusiones por antigüedad o por falta de ITV en vigor. Una póliza barata sin asistencia puede salir más cara que la diferencia de prima.
Un parque envejecido que empuja hacia la póliza mínima
El estudio retrata un parque que no se renueva al ritmo previsto: los vehículos de más de 20 años pueden emitir hasta diez veces más contaminantes que un modelo moderno, y el 44% de los encuestados sitúa el envejecimiento entre sus principales preocupaciones. El 74% de los particulares reclama planes de incentivos a la compra con independencia de la tecnología, y más del 57% cambiaría de coche si existieran esas ayudas. Mientras ese relevo no llega, el seguro a terceros seguirá siendo la opción mayoritaria entre quienes mantienen un coche de más de dos décadas.
Desde el punto de vista del usuario, la revisión anual de la prima es el momento de comprobar si el valor del coche ha caído por debajo del coste de la cobertura. Si la prima del todo riesgo se acerca al valor venal del vehículo, la decisión está tomada: pasar a terceros, o a terceros con lunas y asistencia. La próxima ventana es la renovación de la póliza, y ahí conviene llegar con dos o tres ofertas comparadas en la mano.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: la póliza a terceros cubre los daños causados a otros vehículos, personas y bienes, además de la defensa jurídica y, en su versión ampliada, lunas y asistencia en viaje. Deja fuera los daños del propio coche.
- A quién va dirigido: conductores con un coche de más de 15 o 20 años, con kilometraje anual bajo o un segundo vehículo de uso urbano, y con bonus alto acumulado por años sin siniestros.
- Cuánto cuesta: desde unos 200 euros anuales en la modalidad básica y entre 20 y 40 euros más con lunas; el todo riesgo con franquicia parte de 350 euros y aplica una franquicia de 300 a 600 euros por siniestro.

