Comprar un coche nuevo ya no es ese momento ilusionante de antaño. Hoy, el escaparate de los concesionarios está lleno de precios elevados, versiones básicas poco atractivas y plazos de entrega interminables. En ese contexto, el mercado de segunda mano ha dejado de ser una opción secundaria para convertirse en refugio del comprador sensato, ese que busca valor real y no solo olor a coche recién estrenado.
Los modelos nuevos baratos prácticamente han desaparecido, y el presupuesto medio ya no alcanza como antes. Frente a este panorama, los coches seminuevos de 2 o 3 años, y muy especialmente los llamados ‘kilómetro 0’, emergen como la alternativa más lógica. Y no como una moda pasajera, sino como una respuesta inteligente a un mercado que ha cambiado sus reglas.
1La desaparición del coche nuevo asequible
Hace apenas una década, comprar un coche nuevo por menos de 10.000 € era algo relativamente posible. Hoy, esa cifra parece casi irreal. Los costes de fabricación, la incorporación obligatoria de asistentes de seguridad, las normativas de emisiones y la electrificación han disparado los precios. Incluso los modelos pequeños y sencillos superan con facilidad los 15.000 o 18.000 €.
La situación ha dejado a muchos compradores sin opciones en el mercado tradicional. Familias jóvenes, conductores urbanos o personas que simplemente necesitan un coche funcional se ven obligados a buscar alternativas. Y ahí es donde el mercado de segunda mano, especialmente el de vehículos recientes, gana todo el protagonismo que ha perdido el coche nuevo.







