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jueves, 12 febrero 2026

Así es el Seat Toledo ‘de palo’ sin el que hoy no existirían marcas de coches como Omoda o Jaecoo

En 1999, el Seat Toledo prestó su tecnología a Chery para fabricar su primer modelo. Dos décadas después, su legado continúa en marcas como Omoda y Jaecoo.

A finales de los años 90, cuando la industria automovilística china apenas daba sus primeros pasos, un veterano modelo español sirvió de punto de partida para una revolución con repercusión global. El Seat Toledo de primera generación, un sedán sobrio y robusto, acabaría siendo, sin pretenderlo, el ‘padre’ del primer Chery y, por extensión, de las marcas Omoda y Jaecoo que hoy inundan los mercados internacionales.

Lo que comenzó como una simple venta de maquinaria y licencias de producción se convirtió en la piedra angular de un imperio automovilístico. El Chery Fulwin (o Chery Cowin) fue el primer coche de la marca china, y su ADN técnico provenía directamente de Martorell. Sin aquel Seat Toledo ‘de palo’, la historia del motor en China —y del propio mercado global actual— habría sido radicalmente distinta.

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El legado de un Seat que cambió el rumbo del motor

Fuente: Seat

El Toledo ‘de palo’, como algunos lo apodaron en tono despectivo, terminó siendo una pieza clave en la expansión de la industria automovilística china. Lo que comenzó como un acuerdo de reutilización de moldes se transformó en una auténtica transferencia de conocimiento, que permitió a Chery dar el salto al desarrollo propio.

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Actualmente, el grupo Chery es de los mayores exportadores de automóviles de China, con presencia en más de 80 países y una red de producción que rivaliza con la de grandes fabricantes europeos. Sin aquel acuerdo con Seat, probablemente marcas como Omoda y Jaecoo no existirían. O, al menos, no habrían alcanzado el nivel de sofisticación que hoy muestran.

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