Este Range Rover clásico de tres puertas, bautizado como Twisted TRRC, marca un hito en la trayectoria de Twisted Automotive, el especialista en “reingeniería” de todoterrenos británicos icónicos con sede en Thirsk (Yorkshire, Reino Unido). Tras 25 años perfeccionando el Defender, la firma se enfrenta por primera vez al Range Rover Classic.
El proyecto nace de la nostalgia personal de Charles Fawcett, fundador de la empresa. “Cuando pienso en los años ochenta, mi padre siempre parecía tener un Range Rover de dos puertas, y había uno en particular que destacaba sobre los demás”, explica Fawcett, quien comenta que aquel Range Rover “era marrón terracota con aletas ensanchadas de fibra de vidrio y llantas de ocho radios Weller en blanco calzadas con neumáticos General Grabber orientados a carretera. En la parte delantera, había fabricado un alerón a partir del spoiler delantero de un MGB GT. Para mí, era simplemente icónico”.
El fundador de Twisted no deja lugar a dudas sobre la intención del proyecto: “Hoy, el TRRC existe por una nostalgia sin complejos, recreando algo que recuerdo de cuando era un niño pequeño. Creo que muchos clientes se sentirán identificados con esa sensación”.
El corazón del Twisted TRRC es un V8 de 500 CV
El núcleo mecánico del Twisted TRRC es un motor LT1 V8 de 6,2 litros de gasolina, que desarrolla 500 CV y se combina con una transmisión automática de ocho velocidades. Para gestionar esa potencia (no hay que olvidar que el motor más potente montado por los Range Rover clásicos fue una versión del V8 Rover-Buick llevada a 4,2 litros que entrega 207 CV), Twisted ha aprovechado dos décadas de ingeniería acumulada en su programa Defender.

De hecho, toda la cadena cinemática de los Land Rover Defender (nacidos en 1983) se hereda directamente del Range Rover clásico (1970), que abandona las obsoletas transmisiones y suspensiones del Land Rover Series III y se beneficia del sistema de tracción total permanente y de la suspensión mediante muelles y brazos de guiado desarrollados para el Range Rover. Así que, en realidad, los chicos de Twisted Automotive tenían ya una amplia experiencia con la cadena cinemática del Range Rover, a pesar de no haber desarrollado ninguno hasta ahora.
Pero aunque este TRRC (Range Rover) comparte filosofía dinámica con los modelos T90 y T110 de la marca —las versiones “reingenierizadas” del Defender—, la puesta a punto del chasis se ha adaptado específicamente al carácter del Range Rover. “Pasamos mucho tiempo ajustando los silentblocks para conseguir algo ágil y muy manejable pero sin resultar demasiado duro”, detalla Fawcett, quien aclara que “un Range Rover tiene que ser mullido”.
El sistema de frenos es igualmente específico: pinzas de seis pistones en el eje delantero y de cuatro en el trasero, junto a diferenciales reforzados; y es que los 500 CV del motor del Chevrolet Corvette C7 no son ninguna broma, ya que hablamos de un V8 de 6,2 litros, carrera corta y alta compresión que desarrolla en torno a 650 Nm desde prácticamente el régimen de ralentí, acoplado a un cambio automático de ocho velocidades.
Carrocería de aluminio y máximo lujo para este Range Rover clásico
El Twisted TRRC mezcla intencionadamente elementos estéticos de distintas épocas del Range Rover clásico, que se vendió entre 1970 y 1996. El paragolpes delantero remite a los años setenta, mientras que la rejilla y los marcos de los faros evocan los años noventa. Toda la carrocería exterior se ha reconstruido con paneles de aluminio forjado a mano, producidos con utillaje diseñado específicamente para este modelo, lo que permite que los huecos entre paneles se ajusten con una precisión muy superior a la del vehículo donante. El pilar C, que cuenta con rejillas de ventilación, puede pintarse en el color de la carrocería para acentuar la silueta de dos puertas.

Cabe recordar que el Range Rover se lanzó en 1970 exclusivamente con dos puertas, y la carrocería de cuatro puertas no aparecería hasta 1981, si bien a partir de entonces se convertiría en la protagonista, y la carrocería corta desaparecería progresivamente del mercado, fabricándose las últimas unidades de forma marginal en 1994, dos años antes de la desaparición definitiva del modelo.
En el interior (al que obviamente no le falta de nada), los asientos se han reposicionado más bajos que en el original. En un guiño a los primeros Range Rover, el insonorizante se adhiere a la parte inferior de la moqueta y no a la carrocería, lo que permite retirar la alfombra para contemplar la chapa en perfecto estado. Cada unidad pasa por un programa de validación de unos 800 kilómetros antes de la entrega, y los vehículos se expiden a cualquier punto del mundo.
El precio de partida del Twisted TRRC es de 350.000 libras (unos 405.000 euros al cambio actual). La producción se limita a doce unidades anuales. Todas las unidades de 2026 están ya reservadas, y 2027 va por buen camino. “El Range Rover clásico es un icono británico. No es para todo el mundo, y eso es precisamente lo que se busca. Como ocurre con todos los productos de Twisted, no todos querrán uno y, de los que lo quieran, no todos podrán conseguirlo”, concluye Fawcett.
Las claves del Range Rover clásico de Twisted
- El Twisted TRRC es la primera reinterpretación del Range Rover Classic de dos puertas por parte de Twisted Automotive.
- Motor V8 LT1 de 6,2 litros y 500 CV, con cambio automático de ocho velocidades.
- Carrocería completamente nueva en aluminio forjado a mano, con calidades superiores a las de frábrica.
- Precio de partida de 350.000 libras (unos 405.000 euros); producción limitada a doce unidades anuales.
- Todos los huecos de fabricación de 2026 ya están reservados, y 2027 apunta a agotarse también.
- Cada unidad supera un programa de validación de 800 km antes de ser entregada al cliente.








