El restomod Honda NSX firmado por Pininfarina y JAS Motorsport ya tiene nombre: Tensei, 425 CV atmosféricos y cambio manual de seis marchas. La revelación definitiva, tras casi un año de avances dosificados, confirma que solo se construirán 35 unidades de esta reinterpretación del deportivo de 1990.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Pininfarina firma la carrocería y el habitáculo del Tensei, un restomod del Honda NSX construido por JAS Motorsport sobre el bloque C30A original, cubicado a 3.5 litros por el especialista británico JUDD Power.
- No te lo puedes perder: conserva los faros escamoteables —ahora con tecnología LED— sobre una carrocería de fibra de carbono, con vías más anchas y mayor distancia entre ejes que el original.
- Cifras y producción: 425 CV, régimen máximo de 8.500 rpm, cambio manual de seis marchas, 1.250 kg en seco y una serie limitada a 35 ejemplares personalizados; el precio aún no se ha anunciado.
Un renacimiento con nombre japonés
Tensei se traduce del japonés como renacimiento o reencarnación, y rara vez un nombre ha descrito con tanta exactitud una intervención de esta envergadura. El reparto de tareas es nítido: Pininfarina se ha ocupado del exterior y del habitáculo, mientras JAS Motorsport, el preparador asentado cerca de Milán que acumula casi tres décadas de experiencia en la competición, ha puesto la ingeniería.
A primera vista no hay duda posible del origen. El perfil, la caída del techo y la propia arquitectura remiten al Honda NSX de 1990, faros escamoteables incluidos, ahora con tecnología LED. Bajo esa silueta reconocible aparece una carrocería más agresiva, con vías más anchas y mayor distancia entre ejes, y paneles de fibra de carbono donde el original empleaba aluminio: el peso en seco declarado se queda en 1.250 kg. La dieta es elocuente porque el punto de partida tampoco era pesado: el NSX fue, en su día, un ejercicio de contención.
El C30A pasa por las manos de JUDD
La mecánica es donde el Tensei se juega su credibilidad. Bajo la carrocería late el bloque C30A del NSX original, aquel V6 de 3.0 litros con culatas DOHC y distribución variable VTEC que en 1990 puso al deportivo japonés a competir de tú a tú con Italia. JUDD Power, firma británica con pedigrí en el gran premio y en la resistencia, lo ha cubicado a 3.5 litros y lo ha reconstruido por completo. La cifra declarada: 425 CV y 8.500 rpm de régimen máximo.
El detalle técnico importa, y mucho. Los cuerpos de mariposa individuales, uno por cilindro, afilan la respuesta al acelerador y firman un sonido de admisión que ningún turbo sabe imitar. El cárter seco garantiza lubricación constante en curva rápida y permite bajar el centro de gravedad, mientras que el escape de Inconel —aleación de níquel y cromo reservada a la competición— se encarga del registro agudo. Es una receta de motor atmosférico llevada al límite.
Y hay más. No hay doble embrague ni levas tras el volante: la potencia llega al eje trasero mediante una caja manual de seis marchas y un diferencial autoblocante mecánico Torsen. En 2026, semejante combinación funciona como declaración de principios.
Ni doble embrague, ni turbo, ni una pantalla que lo domine todo: el Tensei reivindica la gramática clásica del deportivo atmosférico.
El chasis tampoco se ha dejado al azar. JAS Motorsport ha reforzado la estructura, ha rediseñado la suspensión con amortiguadores KW ajustables y ha recurrido a frenos Brembo carbocerámicos. Las llantas forjadas de fijación central miden 19 pulgadas delante y 20 detrás, calzadas con neumáticos 245/35 R19 y 285/30 R20.
Dentro, Pininfarina ha respetado la disposición orientada al conductor del NSX original y la ha revestido de cuero, Alcantara, fibra de carbono y titanio. Hay un cuentarrevoluciones analógico y una palanca de cambios expuesta, sin pantalla táctil alguna presidiendo el salpicadero. En una época que ha convertido el habitáculo en una tienda de electrónica, esa sobriedad es un argumento de venta tan sólido como cualquier cifra de potencia.
Un icono de aluminio y un carrocero casi centenario
Conviene recordar de dónde viene el coche donante. El NSX fue el primer deportivo de producción en serie con monocasco y carrocería íntegramente de aluminio, una proeza industrial que Honda desarrolló tomando al Ferrari 328 y al 348 como referencia. Su puesta a punto contó con la aportación de Ayrton Senna, que rodó con los prototipos en Suzuka, y su irrupción obligó a los fabricantes europeos a subir el listón.
El Tensei, en cambio, no es una restauración: es una reescritura. Solo se construirán 35 ejemplares, cada uno personalizado para su propietario y ensamblado en las instalaciones de JAS Motorsport cerca de Milán, y el precio no se ha hecho público. En el segmento del restomod de autor, donde conviven Singer, Kimera o RUF, ese silencio es en sí mismo una declaración: el comprador no pregunta cuánto cuesta, pregunta cuándo estará.
La rúbrica del carrocero añade otra capa de interés. Pininfarina, autor de algunos de los diseños más influyentes del siglo XX, firma ahora un deportivo japonés, un ejercicio poco habitual en su historial. Lo hace, además, conservando el bloque original como punto de partida, lo que sitúa al Tensei en el lado respetuoso del restomod: se moderniza lo que se puede y se preserva aquello que da sentido al coche.
Queda una pregunta legítima para el coleccionista: qué ocurre con los NSX que sirven de base. Cada unidad parte de un bloque C30A original y, con 35 ejemplares en el horizonte, el goteo de coches hacia el taller es inevitable. Es el debate clásico del restomod de autor, y no tiene respuesta sencilla. Lo que sí puede afirmarse es que el resultado, sobre el papel, está a la altura del mito que homenajea.
Veredicto Motor16
El Tensei es un restomod de autor en el mejor sentido: no se limita a maquillar un icono, sino que reconstruye su mecánica con criterio de ingeniería —bloque original, admisión individual, cárter seco— y confía la piel a un carrocero con casi un siglo de historia. La renuncia al doble embrague y a las pantallas lo sitúa en las antípodas de la moda imperante. Solo el precio, aún sin anunciar, deja un fleco en una operación por lo demás impecable. Nota: 8,5/10

