Bruno (41), vendedor de coches: «Antes de pasarte al renting necesitas saber todo esto»

La idea de tener un coche en propiedad ya no es la única opción para la mayoría de conductores españoles.

Hace apenas una década, la única forma de tener un coche en la puerta de casa era ir al concesionario, pedir un préstamo y firmar para ser el dueño legal del vehículo. Hoy en día, el renting se ha convertido en una opción atractiva para muchos usuarios. De hecho, en muchos concesionarios una de las preguntas más frecuentes es si cuentan con esta modalidad.

Para Bruno, uno de estos vendedores, hay un cambio de mentalidad total. Hemos pasado de querer poseer cosas a querer usarlas sin complicaciones. Pero antes de que te lances a firmar cualquier contrato, quiere explicar qué te puedes encontrar si decides pasarte a esta fórmula.

La gran ventaja del renting

coste renting
Fuente propia

La razón principal por la que la gente se pasa al renting es la tranquilidad. Imagina que un mes tienes que pagar el seguro del coche, al mes siguiente te toca la revisión oficial y al otro se te rompe una pieza que no esperabas. Con un coche en propiedad, eso son tres golpes directos a tu cuenta bancaria. Con el renting, todo eso desaparece. En la cuota mensual que firmas al principio ya va incluido el seguro a todo riesgo, el mantenimiento preventivo, las averías, el cambio de neumáticos e incluso el impuesto de circulación.

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Esta previsibilidad es fundamental para el bolsillo de muchas familias. Sabes cuánto te va a costar el coche cada mes sin sorpresas. Si el coche falla, lo llevas al taller y no sacas la cartera. Si te quedas tirado en la carretera, la asistencia está incluida. Para alguien que quiere tener su economía bajo control, esta es sin duda la mayor ventaja.

Otra de las cosas que más gusta es la posibilidad de estrenar coche cada pocos años. La tecnología avanza tan rápido que un coche de hace cinco años parece antiguo. Gracias al renting, puedes disfrutar siempre de los últimos sistemas de seguridad, de motores que consumen menos y de las mejoras más modernas. Cuando tu contrato termina, eliges el modelo más nuevo del mercado y vuelves a empezar.

Esto es muy útil si estás pensando en dar el salto a la movilidad eléctrica. Muchos clientes tienen miedo de comprar un coche eléctrico porque no saben si la batería durará mucho o si la tecnología se quedará obsoleta pronto. Con el renting, ese miedo desaparece. Pruebas el coche eléctrico durante un par de años, ves si se adapta a tu ritmo de vida y, si no te convence o sale una tecnología mejor, lo devuelves sin haber hecho la gran inversión que supone una compra. Es como hacer una prueba de larga duración con una red de seguridad debajo.

Ventajas fiscales que no debes pasar por alto

fiscalidad coche renting
Fuente propia/IA

Si eres autónomo o tienes una pequeña empresa, aquí es donde el renting brilla de verdad. No solo te olvidas de la gestión de la flota, sino que puedes deducirte el coste de la cuota en el IRPF o en el Impuesto de Sociedades, siempre que el coche se use para tu actividad profesional. Además, el IVA también es deducible, incluso al cien por cien si demuestras que el uso es puramente laboral.

Incluso para un particular que no tiene estos beneficios directos, el renting sigue siendo atractivo porque no computa como una deuda de la misma manera que un préstamo personal. Si vas a pedir una hipoteca mañana, el banco verá que tienes un alquiler de un coche, pero no que debes veinte mil euros a una financiera por la compra de un vehículo. Eso te da un margen de maniobra que mucha gente valora a la hora de organizar sus proyectos de vida a largo plazo.

Limitaciones que debes conocer antes de firmar

circulando
Fuente: Porsche.

Un aspecto que a veces genera dudas en el renting son las limitaciones de uso. Como el coche no es tuyo, no puedes personalizarlo a tu gusto. Olvídate de cambiar las llantas, de pintar un detalle o de instalar una bola de remolque por tu cuenta sin pedir permiso y, a menudo, pagar un extra. El coche debe devolverse en perfecto estado y tal cual te lo entregaron, salvo el desgaste normal por el uso.

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Además, está el tema de los kilómetros. Al firmar el contrato, tienes que decir cuántos kilómetros vas a recorrer al año. Si te pasas de ese límite, tendrás que pagar una penalización por cada kilómetro extra al final del contrato. Algunas compañías te devuelven una parte del dinero si haces menos, pero esto te obliga a tener una planificación bastante exacta de tus viajes y desplazamientos diarios. Si tus circunstancias personales cambian y de repente tienes que viajar más, la cuota podría acabar saliendo más cara de lo previsto.

Compromiso de permanencia y cancelaciones

contrato de renting
Fuente propia

Por último, debes tener en cuenta que un contrato de renting es un compromiso serio. Si por cualquier motivo decides que ya no quieres el coche a mitad del contrato, vas a tener que pagar una indemnización por cancelación anticipada. No es como un alquiler de vacaciones que puedes cancelar de un día para otro. Las empresas de renting calculan sus cuotas basándose en que vas a cumplir el tiempo pactado.

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Por eso, antes de entrar en esta modalidad, tienes que estar muy seguro de que vas a poder hacer frente a la cuota durante todo el contrato. Es una fórmula excelente para tener estabilidad y despreocuparse, pero debes tener claro tu presupuesto.

El renting es una herramienta fantástica para quienes quieren disfrutar del coche sin los dolores de cabeza asociados a la propiedad, pero como todo en la vida, requiere leer bien la letra pequeña y entender qué estamos contratando exactamente.