Los episodios de fuerte viento son cada vez más habituales y, con ellos, las escenas que ningún conductor quiere vivir: árboles arrancados de cuajo, ramas gigantes cayendo sin previo aviso o farolas que vencen como fichas de dominó. Cuando uno vuelve a su coche y lo encuentra seriamente afectado, la primera reacción suele ser de incredulidad. La segunda, de muchas dudas. ¿Quién paga los daños? ¿El seguro? ¿El ayuntamiento? ¿Se puede reclamar algo?
La buena noticia es que, en muchos casos, sí es posible reclamar los daños y perjuicios ocasionados por la caída de un árbol o una farola sobre el vehículo estacionado. La mala es que no siempre es sencillo, y conviene conocer bien el procedimiento para no perder tiempo ni dinero. En Motor16 te explicamos paso a paso cómo actuar, qué derechos tienes y qué opciones existen para recuperar el coste de los daños sufridos.
5La importancia de la fuerza mayor en estos casos
Un argumento habitual de las administraciones para rechazar reclamaciones por daños es la fuerza mayor. Si el viento fue excepcional y totalmente imprevisible, el ayuntamiento puede quedar exento de responsabilidad. En estos casos, que el árbol o la farola estuvieran en buen estado previo puede jugar en tu contra.
Sin embargo, no todo vale como fuerza mayor. Si se puede acreditar que el árbol llevaba tiempo inclinado, enfermo o sin mantenimiento, o que existían avisos previos de riesgo, la Administración no puede escudarse únicamente en el viento. Aquí es donde las pruebas, los informes técnicos y, en ocasiones, la presión del seguro marcan la diferencia.








