Los episodios de fuerte viento son cada vez más habituales y, con ellos, las escenas que ningún conductor quiere vivir: árboles arrancados de cuajo, ramas gigantes cayendo sin previo aviso o farolas que vencen como fichas de dominó. Cuando uno vuelve a su coche y lo encuentra seriamente afectado, la primera reacción suele ser de incredulidad. La segunda, de muchas dudas. ¿Quién paga los daños? ¿El seguro? ¿El ayuntamiento? ¿Se puede reclamar algo?
La buena noticia es que, en muchos casos, sí es posible reclamar los daños y perjuicios ocasionados por la caída de un árbol o una farola sobre el vehículo estacionado. La mala es que no siempre es sencillo, y conviene conocer bien el procedimiento para no perder tiempo ni dinero. En Motor16 te explicamos paso a paso cómo actuar, qué derechos tienes y qué opciones existen para recuperar el coste de los daños sufridos.
2El papel del seguro del coche ante los daños
Una vez documentado el escenario, toca revisar tu póliza. Si cuentas con un seguro a todo riesgo, lo habitual es que la aseguradora se haga cargo de los daños, independientemente de quién sea el responsable último. Posteriormente, la propia compañía puede ejercer el derecho de repetición contra la administración responsable del mantenimiento del árbol o farola.
En cambio, si solo tienes un seguro a terceros, la cosa se complica. Este tipo de pólizas no cubren los daños propios del vehículo, salvo que incluyan garantías adicionales como fenómenos atmosféricos. Algunas aseguradoras consideran el viento fuerte como causa cubierta a partir de cierta velocidad —por ejemplo, rachas superiores a 80 km/h—. Revísalo en las condiciones del contrato.








