Los episodios de fuerte viento son cada vez más habituales y, con ellos, las escenas que ningún conductor quiere vivir: árboles arrancados de cuajo, ramas gigantes cayendo sin previo aviso o farolas que vencen como fichas de dominó. Cuando uno vuelve a su coche y lo encuentra seriamente afectado, la primera reacción suele ser de incredulidad. La segunda, de muchas dudas. ¿Quién paga los daños? ¿El seguro? ¿El ayuntamiento? ¿Se puede reclamar algo?
La buena noticia es que, en muchos casos, sí es posible reclamar los daños y perjuicios ocasionados por la caída de un árbol o una farola sobre el vehículo estacionado. La mala es que no siempre es sencillo, y conviene conocer bien el procedimiento para no perder tiempo ni dinero. En Motor16 te explicamos paso a paso cómo actuar, qué derechos tienes y qué opciones existen para recuperar el coste de los daños sufridos.
1¿Qué hacer justo después del incidente?
Lo primero es mantener la calma y no mover el vehículo si no es estrictamente necesario. Aunque el primer impulso sea retirarlo cuanto antes, es fundamental documentar bien lo ocurrido. Haz fotografías claras del coche, de los daños visibles y del árbol o farola caída. Incluye el entorno y, si es posible, señales o referencias que indiquen el lugar exacto. Cuantas más pruebas gráficas tengas, mejor.
También es muy recomendable avisar a la Policía Local o a la Guardia Civil para que levanten un atestado. Ese documento oficial será clave a la hora de reclamar daños, ya que certifica que el siniestro ha ocurrido en un lugar y momento concretos y ha sido provocado por un elemento de la vía pública. Si hay testigos, toma sus datos: pueden marcar la diferencia si surge una disputa posterior.







