Estamos viviendo un invierno meteorológico bastante extraño, y sus consecuencias se están notando en todos los sitios. Uno de ellos son las carreteras, que se han llenado de baches en los que un coche puede sufrir desperfectos. Y no hablamos solo de vías secundarias, sino de autopistas por las que cada día pasan decenas de miles de vehículos.
Las fuertes lluvias de este año han castigado el asfalto de una manera feroz, levantando el firme y creando auténticas trampas para los neumáticos y la suspensión. Pero antes de que te lleves las manos a la cabeza pensando en la factura del taller, debes saber que tú no tienes por qué pagar los daños.
3Cómo presentar tu reclamación con éxito
Una vez que tengas el atestado y tus propias fotos, el siguiente paso es ir al taller. Pero ojo, antes de que toquen el coche, pide un presupuesto detallado o, mejor aún, un informe pericial si el daño es cuantioso. Informa al mecánico que vas a reclamar el importe a la Administración para que sea muy específico en la descripción de las averías relacionadas con el impacto por los baches. Una vez reparado, guarda la factura original. Sin factura no hay reembolso posible. La Administración no paga por estimaciones, sino por gastos reales y demostrados.
Con la documentación en la mano, debes redactar un escrito de reclamación. No hace falta que seas un abogado experto, pero sí que seas muy claro y ordenado. Tienes que explicar qué pasó, dónde, cuándo y qué consecuencias tuvo para tu bolsillo. Presenta este escrito en el registro del organismo responsable, ya sea de forma presencial o a través de sus sedes electrónicas si tienes certificado digital. Recuerda que tienes un plazo máximo de un año desde que ocurrió el incidente para presentar la reclamación, aunque lo recomendable es hacerlo cuanto antes para que los hechos estén recientes.
Un detalle que suele indignar a muchos conductores es que, a menudo, cuando ocurre un accidente por un bache, la respuesta oficial es que el conductor circulaba a una velocidad inadecuada. Es una forma muy común que tienen las autoridades de desviar la responsabilidad. Dicen que si hubieras ido más despacio, habrías podido esquivar los baches o el impacto no habría sido tan grave. Por eso es tan importante el atestado policial y las pruebas que recojas. Si el bache no estaba señalizado y era imposible de ver con lluvia o de noche, la culpa es de los responsables del mantenimiento de la vía.
No dejes que te desanimen con argumentos vagos. La ley está de tu parte si puedes demostrar que el mal estado del asfalto fue la causa directa del daño. La seguridad vial no solo depende de cómo conduzcas tú, sino de que las infraestructuras que todos pagamos estén en un estado mínimo de revista. Si miles de conductores empezamos a reclamar cada vez que un bache nos destroza una rueda, la Administración sentirá la presión y se verá obligada a invertir más en arreglar las calles y carreteras en lugar de gastar ese dinero en indemnizaciones. Reclamar no es solo por tu dinero, es también una forma de exigir carreteras más seguras para todos.


