Ángela (41), economista: «Que no te engañen, la guerra de Irán no es la única razón por la que pagas más por la gasolina»

Llenar el depósito es hoy más caro que nunca, pero la culpa no es solo de los conflictos internacionales.

En la última semana, cada vez que pasamos por delante de una gasolinera y miramos el tótem de precios de la gasolina no podemos evitar sentir un escalofrío. Y es normal, porque ver cómo el litro ha subido tanto en apenas unos días hace que a cualquiera le tiemble el bolsillo.

La razón con la que nos bombardean a diario es que la culpa de todo la tiene la situación geopolítica en Irán y los conflictos internacionales. Pero la realidad es mucho más compleja y tiene matices que te afectan cada vez que aprietas el gatillo del surtidor.

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El laberinto de impuestos especiales

Fuente propia

Imagina que vas a la gasolinera y decides llenar el depósito. Al terminar, el contador marca que son 85 euros. Pues bien, debes saber que, de ese dinero, casi la mitad no va destinado a pagar el petróleo, ni el transporte, ni siquiera el beneficio de la gasolinera. Ese dinero va directamente a pagar impuestos. En España, entre el 45% y el 50% de lo que pagas por cada litro de carburante son tributos.

Esto significa que el Estado es, con diferencia, el que más dinero gana cada vez que echas gasolina. Es una estructura fija que no se mueve aunque el precio del petróleo baje en los mercados internacionales. Por eso, cuando escuchas que el petróleo ha caído un 10% en Wall Street pero luego vas a la gasolinera y el precio apenas ha bajado un par de céntimos, ya sabes qué es lo que está pasando. Los impuestos actúan como un suelo que impide que el precio caiga de forma significativa para tu bolsillo.

En España se pagan principalmente dos tipos de impuestos sobre el combustible. El primero es el Impuesto Especial de Hidrocarburos. Este es muy curioso, porque no funciona como un porcentaje sobre el valor, sino como una cantidad fija por cada litro que sale del surtidor. A día de hoy, por cada litro de gasolina que echas estás pagando unos 47 céntimos fijos de este impuesto. Si lo que usas es diésel, la cantidad es de unos 38 por litro.

Lo que esto implica es que da igual lo que ocurra en el mundo. Aunque el petróleo fuera gratis, tú seguirías pagando esos casi 50 céntimos por litro solo por este concepto. Es una carga fiscal que no entiende de crisis ni de guerras. Durante mucho tiempo, el diésel ha tenido una ventaja frente a la gasolina, pero esa diferencia se está estrechando cada vez más. Este impuesto es la razón principal por la cual el precio del combustible en España nunca podrá bajar de cierto nivel, por mucho que la situación internacional se relaje.