La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja para introducir en las carreteras españolas tecnología cada vez más avanzada que facilite la labor de la Guardia Civil y mejore la seguridad vial. El último avance son los radares de ocupación —también conocidos como radares negros—, ubicados en los carriles VAO para controlar cuántos ocupantes viajan dentro de un vehículo.
Los carriles VAO han aumentado en los últimos años y la previsión es que sigan haciéndolo. Por ejemplo, una novedad en este sentido es el nuevo carril VAO en la A-2, de entrada y salida a la ciudad de Madrid.
Así que a la DGT no le ha quedado más remedio que reforzar la vigilancia con estos nuevos radares de ocupación que quieren reducir el número de coches en circulación, mejorar el flujo de tráfico y premiar a los conductores que viajan acompañados o los que utilizan el transporte público.
Cómo funcionan los radares de ocupación en España

Los radares de ocupación (o negros) no son cinemómetros al uso que midan la velocidad, el uso del móvil o del cinturón de seguridad. Sí que son cámaras equipadas con tecnología de reconocimiento de matrículas y sistemas de análisis de imagen. Es decir, que controlan cuántas personas viajan en el vehículo que circula por un carril de ocupación.
Y a partir de ahí, el sistema es capaz de contrastar la información con lo que permite el carril. Lo habitual es que tengan que circular dos o más ocupantes, y también suele estar permitido el uso a motos, taxis y transporte público. Lo que no lo está es que vehículos con etiqueta ECO o Cero que circulen solos utilicen un carril VAO, pues ese no es el fin para el que están diseñados.
De acuerdo con la DGT, estos sistemas son una «solución flexible y de bajo coste», así que es fácil desplegarlos por distintos puntos del país en el que hay carriles VAO. Todo apunta a que estarán, por ejemplo, en el nuevo carril VAO de la A-2 que va a empezar a funcionar en breve después de una fase inicial de pruebas.
Ahora bien, ¿una cámara puede distinguir de manera precisa el número de ocupantes? Hay conductores para todo, y muchos intentan engañar a los radares de ocupación con muñecos hinchables o peluches. Sin embargo, estas cámaras incorporan tecnología que distingue a los humanos, aunque tengas los cristales tintados, sin vulnerar la privacidad de los usuarios.
Dónde están y por qué le gustan tanto a la DGT

Los carriles VAO llevan años con nosotros, y lógicamente se ubican en zonas con una alta densidad de tráfico. Pero esta nueva tecnología que llega a nuestra vida en forma de radares de ocupación está presente, por ejemplo, en Madrid y Valencia. Son ciudades pioneras, pero no van a ser las únicas ni mucho menos.
De hecho, según la DGT, se prevé que antes de que finalice este 2026 haya al menos ocho carriles de alta ocupación distribuidos por diferentes comunidades autónomas. Esto responde a la necesidad de gestionar mejor los accesos a las grandes ciudades, donde el volumen de vehículos suele superar fácilmente a la capacidad de las infraestructuras.
Entre los tramos ya confirmados o en desarrollo está el nuevo carril VAo de la A-2, así como nuevos carriles en Andalucía, con especial protagonismo en Sevilla y otras provincias. También hay previsiones en zonas como Granada, Málaga e incluso Palma de Mallorca cuando finalicen las obras previstas. Así que era cuestión de tiempo que la DGT se apoyara en este tipo de radares con la tecnología más avanzada para ‘cazar’ a los conductores que ponen en marcha todo tip ode trucos para saltarse las normas.

